lunes, 28 de noviembre de 2011

5. Paisajes

"Encinar a la Una" 
Óleo sobre lienzo. 73x54 cm.
Me  gustan los encinares de mi tierra y más cuando el sol está a punto de ponerse, cuando los últimos rayos del atardecer alargan las sombras de las encinas y las iluminan por debajo de sus anchas posaderas para verles los tobillos, colocándoles un tenue halo dorado en su cabellera. A esas horas del día estos árboles robustos tienen matices distintos, las sombras, las penumbras  y los reflejos las transforman más que a cualquier otro árbol, quizás es por eso, o porque a mí me lo parece, que a la hora de pintarlas siempre encuentro diferentes tonos que emplear y todos perfectamente aplicables a las encinas, a nadie le extrañan. Además los encinares tienen una gran ventaja, se pueden pintar en cualquier época del año, ya que al ser árboles de hoja perenne siempre posan igual, ni se cansan ni cambian.

"Encinar con Roble" 
Óleo sobre lienzo. 81x65 cm.
Quercus Ilex tiene la hoja de un tono verde tristón pero brillante, ruda y provista de pequeñas espinas y grisácea tirando a plateada por el envés. La encina es ordenada y uniforme, redonda como las plazas de toros, de madera dura como los inviernos de estas latitudes, resistente a la sed y a los despiadados veranos. Si nos acercarnos a una gran encina para empezar a admirarla, dejamos la mente sin pensamientos y no nos cuestionamos nada, ella nos contará muchas historias sugestivas de su longeva existencia

"Encinar al Ocaso" 
Óleo sobre lienzo. 81x54 cm.
En invierno, impasibles, las heladas de la tierra charra las hacen tenaces. Sus cortezas se arrugan como la piel quemada con el paso de los años, crecen despacio, son serias y recias, y reducen su vitalidad para convertirse en entrañables abuelas centenarias de carnes prietas que han visto descansar entre sus sombras a generaciones de montaraces que las olivaron, dejándolas con cuatro ramas tristonas para quitarles la leña que arderá en sus hogares y el cisco que se hará ceniza en el brasero de las camillas. Son amigas del toro bravo, aunque le mordisquee los ribetes de su vestido verde, del águila culebrera y de la garduña, alimentan con sus frutos "emboinados" al estilizado cerdo ibérico y al rudo y gruñón jabalí. Ellas solas se encargan de fabricar y mantener todo un ecosistema, la dehesa, y una economía que de forma equilibrada ha sostenido el hombre del salvaje oeste castellano.

"Encinar a las Tres" 
Óleo sobre lienzo. 55x33 cm.
Los encinares son los paisajes de interior que más he pintado y que más me atraen, no faltará un cuadro nuevo con encinas cada poco tiempo. Pero de vez en cuando tengo que cambiar y hago alguno con otro tipo de paisaje de estas tierras, por ejemplo de los interminables sembrados de cereales de las llanuras castellanas con su puzzle de matices, aunque mi tendencia es hacia el paisaje arbolado y si son distintos a los encinares tendrán posiblemente los colores de la primavera o del otoño. 

Pretendo, siempre que puedo o quiero, que mis paisajes tengan el cielo de fondo con una tonalidad oscura y delante un tono claro en el suelo que aparente estar requemado por el sol, así da la impresión de que la tormenta se aleja  o pasa de largo,  mientras que aquí todavía se está agustito al sol. Me parece que es un contraste interesante que da luz y profundidad al cuadro. 

El paisajismo relacionado con el mar es mi "prefe", como decíamos de niños, pero como puede apreciarse y como he dicho abundo en los encinares, tampoco descarto cualquier otro ambiente que tenga su encanto, incluso el invierno tiene representación en mi pinacoteca personal, no es la estación que especialmente me atraiga porque soy aficionado al buen tiempo, reconozco que el invierno y sus cambios de tonalidad tienen su atractivo pictórico, pero aún así no me seduce mucho. 


"Arboles de Colores" 
Óleo sobre lienzo. 73x50 cm.
El buen tiempo trae el color a las plantas y a las camisas, trae las horribles bermudas, las mariposas, las aves cantoras y las moscas, que también tienen su aquel. Los árboles sacan del armario sus brillantes trajes verdes y los engalanan cuando florecen con sus mejores guirnaldas y charreteras. Dejarán que bajo sus abrigos aniden las aves y exhalarán el oxígeno que tanto necesita la maltrecha atmósfera. Casi todo son ventajas con el buen tiempo, y encima sale más barato, ya que nos ahorramos la calefacción, los abrigos y los platos fuertes. Aprovechamos el buen tiempo para ir de vacaciones, bañarnos, hacer barbacoas, matar mosquitos y relacionarnos más, a veces con nefastas consecuencias. Los días son tan largos que nos da tiempo para casi todo, incluso para roncar la saludable siestecita. Por las noches aparecen las estrellas y el lucero del alba mientras paseamos con la fresca o nos sentamos en una terraza a tomar cosas fresquitas, a charlar y cortar trajes, desgarrar más bien, a todo el que por delante nuestro pase, que para eso todo el mundo tiene defectos.

"Encinar Tricolor" 
Óleo sobre lienzo. 100x40 cm.
Con los días largos puedo pintar más tiempo, se puede poner el cabellete donde apetezca sin que tiemblen las manos de frío, o haya que abrigarse tanto que parezca un embutido y no se pueda levantar el encorchado brazo ni para mover el pincel. En verano no existe el miedo a que cuando más entusiasmado se está con la pintura se nuble el día y empiece a llover y haya que recoger los trastos deprisa mientras se te cae la paleta por la parte del óleo en los pantalones nuevos, la Ley de Murphy es lo que tiene, la recoges metiendo el dedo gordo de la mano izquierda por el agujero, te pones los pinceles en la boca y sales corriendo con el caballete debajo de un brazo y con el lienzo, que te va decorando de colores la gabardina nueva, debajo del otro brazo, y encima el cinturón se te ha aflojado y se te van cayendo los pantalones. Además, como has buscado un paisaje idílico, tierra adentro, lejos de la carretera y del mundanal ruido, el coche está a tomar por... llegas más empapado que un relleno del cocido y te acuerdas uno por uno de todos los muertos mirando al cielo con cara de perro al que le quieren quitar el hueso. En fin, un poco exagerado pero posible, en verano no suelen pasar estas cosas. 
"Invierno" 
Óleo sobre lienzo. 41x21 cm.

También es que soy un poco friolero y no me agrada mucho la lluvia, pero como hace falta que llueva... que el campo lo necesita. He llegado a pensar en una posible solución, es cuestión de ordenarse un poco, me explico, que llueva por las noches, de dos a seis por ejemplo y que luego por el día haga sol, así todos contentos, bueno, también puede nevar en las zonas de montaña, pero de noche. Yo lanzo la idea, ahora que otro la desarrolle.

No me importaría que siempre fuese verano.


"El arte es la filosofía que refleja un pensamiento".
Antoni Tapies


miércoles, 23 de noviembre de 2011

4. Retratos


"Juani I". Óleo sobre lienzo. 81x65 cm.
Tengo cierta predilección por los retratos porque son los que más satisfacciones me dan, junto con que suelen ser los cuadros que más gustan, impresionan y se comentan. Las personas que pinto suelen ser cercanas, que tienen o han tenido mucho que ver conmigo o significan algo importante para mi, por eso hago este trabajo siempre con agrado. Un retrato no se pinta si no te interesa o atrae de algún modo la persona que quieres plasmar. Si tuviera que retratar a alguien con quien no tuviera cierta afinidad quizás el resultado pudiera ser menos satisfactorio y me costaría encontrar el momento para realizarlo, salvo si está bien pagado claro, ya que puede ser el estímulo necesario para poner el empeño suficiente y para descartar prejuicios. Poderoso caballero es don dinero.
Me interesa pintar sobre todo a la gente que me rodea, familiares, amigos, personas que quiero, respeto o admiro, incluso a mascotas que tengo o he tenido, que también forman parte de la familia. 

"Clara". Óleo sobre lienzo. 50x50 cm.
Los cuadros de retratos pueden ser sustitutos de fotografías de las personas entrañables con la que solemos decorar nuestras casas, sustitutos de fotografías de esos seres queridos que  deseamos recordar o que queremos que nos acompañen y que estén presentes con nosotros para no olvidar sus caras y su forma de ser. Sustitutos de fotografías hechas con otro enfoque que bien podríamos haber tenido enmarcadas y colocadas sobre cualquier mueble o colgadas en una pared para que cada vez que pasemos por delante las miremos, nos transmitan algún tipo de sentimiento positivo y nos recuerden experiencias que habremos compartido. El caso es que casi siempre que miramos un retrato cortamos los pensamientos que nos pasan por la cabeza en ese momento y nos situamos en otros relacionados con el que está retratado, y eso suele ser bueno.

"Amós". Óleo sobre lienzo. 50x50 cm.
Muchos de los retratos que realizo tienen un colorido generoso, no sé por qué, será que derivo hacia ese lado, cosa que a veces me reprochan los que prefieren los cuadros menos coloridos o más serios y por lo que me felicitan los que les gustan los cuadros con mucho color. Por eso digo que sobre gustos hay mucho escrito y es una pequeña fracción de lo que queda por escribir. Si preguntamos a la gente para saber sus gustos con la intención de satisfacerlos acabaremos haciendo lo que nos da la gana, porque nos liarán, por tanto es fácil deducir que lo mismo no le gusta a todo el mundo y que por la misma razón no podemos agradar a todos en todos los terrenos. Se sufre mucho si quieres caer bien a todo el mundo. 

El estilo que utilizo en cada uno es el que me inspira el retratado y el momento, siempre de forma inconsciente. A veces sobre la marcha voy pensando en el fondo que le voy a poner y no dedico mucho tiempo a dilucidar qué colores o técnicas voy a utilizar. Muchas veces de fondo les coloco un cielo azul intenso y profundo que me gusta, con algunas nubes blancas que parece que transitan a hurtadillas por detrás como si fueran las experiencias que consigo lleva el personaje. Nunca he utilizado en este tipo de pinturas un cielo tormentoso o excesivamente nublado, creo que no va bien con la buena gente y parece que pudiera augurar mala suerte.

"El Primo Pedro" 
Óleo sobre lienzo. 50x40 cm.
Pienso que el retrato es la forma de pintar más complicada, al menos desde mi punto de vista, ya que hay que conseguir de forma proporcional y casi exacta las dimensiones y medidas de la persona retratada, salvo en  estilos no tan realistas como el figurativo, el expresionista, el surrealista u otros. En la realización exacta de los ojos entiendo está el éxito del retrato, prueba de ello son las caricaturas, en las que se exageran las facciones, órganos y defectos del modelo, pero si no se consigue el toque de expresividad exacto de los ojos no se le reconocerá seguramente. Ellos plasman la esencia y personalidad de las personas, en un milisegundo son capaces de transmitir un sentimiento o un estado de ánimo, informando además de parte de la personalidad de su dueño, incluso aunque éste quiera impedirlo. Un pequeño toque de una pincelada para darle el brillo o para colocar la pupila puede desajustar o desenfocar la mirada e impedir el efecto exacto que se busca, dando la impresión de tratarse de otra persona. Cada mirada es única, como una huella digital. 

Si los ojos y las cejas, nunca fruncidas a ser posible, están bien definidos, incluso faltando casi toda la cara, se puede distinguir al retratado, por tanto yo procuro empezar siempre por esas partes de la cara y a partir de ahí compongo el resto. No he descubierto nada que cualquiera no sepa o suponga, quizás parezca que estoy dando clases, pero sólo explico cómo lo hago yo, aún a riesgo de hacerlo mal. Cada maestrillo tiene su librillo...

"El tío Juan" 
Óleo sobre lienzo. 40x30 cm.
Me gustan los rostros que transmiten tranquilidad o calma y los que sonríen, ya que estoy convencido de que la cara es el "libro del alma", donde están cinceladas las experiencias y se leen los estados de ánimo y la sonrisa, otro "espejo del alma", nos comunica con el lenguaje de los signos, datos inconscientes de la persona que la porta. Una sonrisa amplia, encantadora, espontánea y clara sólo puede venir, salvo rara excepción, de alguien que es buena persona, que quiere agradar y transmitir optimismo. Las sonrisas forzadas suelen ser muecas, no enseñan casi nunca los dientes, las mejillas suben tirando de las comisuras de los labios apretados y la expresión de los ojos no acompaña ni concuerda con la de la boca, enviándose mensajes opuestos que todo el mundo capta, produciéndose un momento de extrañeza poco conveniente. Quien viste su cara con una amplia sonrisa es como quien se peina, perfuma y se pone sus mejores y más elegantes ropas con la intención de agradar y de que los demás le vean mejor para, posiblemente, no ser rechazado. La sonrisa y la tranquilidad en los semblantes abre puertas y cierra prejuicios. 

"Antonio y Paco". Óleo sobre lienzo.
Pintaré sobre todo personas queridas, honradas y sinceras, personas que sus retratos proyecten sentimientos que merezcan la pena, porque los he creado, y seguiré haciéndolo, para que me acompañen, y si a alguno de los retratados le regalo su retrato, que siempre me cuesta, me gustaría que lo apreciara y que lo colocase en un buen lugar de su casa con un marco decente. Con el deseo de que esté allí muchos años, admirado por ellos y por los que les sucedan, si es que éstos lo quieren conservar. En él se verá mi firma y alguna vez que otra se acordarán de mi.

"Juan Pablo II" 
Óleo sobre lienzo. 54x46 cm.
Juan Pablo II no fue lógicamente familiar mío, aunque no me importaría que lo hubiera sido, pero si lo considero un buen amigo, aunque él nunca se llegó a enterar. Siempre estará en mi pensamiento como alguien especial, como una persona que admiré y que por tanto cumplía con todos los requisitos para que yo le retratara. 

Este cuadro está colgado en una pared de mi casa con un bonito marco, todos los días lo vemos y recibimos su saludo. Su cara de bonachón nos transmite paz y buenos sentimientos. Gracias amigo.









lunes, 21 de noviembre de 2011

3. Cuadros con Historias, 1


En este grupo presento una serie de obras que me atrevo a enmarcar dentro del estilo figurativo. Unos puedo considerarlos figurativo-expresionistas, otros figurativos-no realistas, figurativos-abstractos y alguno constructivista. Supongo que la mayoría entran dentro del mencionado grupo, el cuál muchas veces parece el montón donde va todo lo que es duda. A alguna de estas obras les pasa lo mismo, son duda para mi, y ante la duda.... Esta es mi atrevida opinión con el permiso de los que realmente saben de arte y me puedan corregir, que seguramente tengan razón si lo hacen.

Cada cuadro, más que una interpretación rebuscada o sin sentido, tiene su historia propia que quiere contar, que puede ser ficción o tan real como la vida misma. Ellas pretenden utilizarme como medium entre su alocado inframundo y el mío para que narre a las personas las cosas que ellos quieren decir. A veces se trata de historias tristes, otras alegres, inventadas unas y reales las demás, tal vez pesadas en algún caso, pero se trata de pequeños relatos que mis obras me han contado que sólo los conocía yo y, ahora no sé por qué, se empeñan en que las difunda. En fin, espero que os gusten.  

"Sara"
Óleo sobre lienzo. 73x54

"Sara" fue una gata persa de color pardo oscuro -color tortuga según los entendidos- con algún toque disperso de marrón claro y beige, grandes ojos amarillentos, pequeña, de pelo muy largo, con el rabo siempre altivo y un poco arisca y altanera. Nos acompañó durante dieciséis años hasta el día 20 de octubre de 2011 que murió, y lo hizo con una dignidad que ya me gustaría que tuviéramos los humanos cuando estamos graves, parecía que no quisiera irse sin dar un ruido, sin molestar, pidiendo sin decirlo que la dejáramos en paz. Aún cuando no se podía tener en pie por la debilidad, casi arrastrándose y parándose a descansar cada pocos pasos, hacía el esfuerzo suficiente para ir a hacer sus necesidades en su recipiente con arena. Cuando decidió que estaba llegando su hora dejó de comer y beber, ni forzándola quería abrir la boca para alimentarse, era inútil sabía que no había nada que hacer, prolongarlo era peor. Antes de pintar el cuadro dibujé un boceto en mi libreta de papel sin pensar previamente en el posible resultado, aunque si quería realizar alguna figura difuminada entre formas geométricas. Sin querer fueron saliendo y complementándose los triángulos, y en un momento dado me di cuenta que se insinuaban unos ojos amarillos y anaranjados, junto con unos "bigotes" que parecían de gato, pensé, por eso, dedicárselo a mi gata Sara aunque en aquel momento aún estaba en este mundo. Ganó una gran partida en el ajedrez de mi vida.


"Lío Mental" 
Óleo sobre lienzo. 73x54
Estos dos cuadros los realicé en épocas muy diferentes habiendo transcurrido varios años entre ambas, aunque parecen cercanas en el tiempo, no sé si por el colorido o por el ensamblaje de las figuras, reconocibles en su mayoría. 

"El Lío Mental" lo tuve el día que lo empecé porque después de iniciarlo me enredaba cada vez más para continuar. Aunque tenía el boceto hecho no dejaban de venirme figuras a la cabeza, por lo que dejé pasar unos días, y cuando lo retomé modifiqué algunas cosas que antes no me gustaban mucho. A medida que iba pintando las figuras se presentaban solas, las previstas y las imprevistas, se complementaban unas con otras y dejaban huecos de siluetas para que las siguientes se encajaran y se amoldaran como si fuera un puzzle de un carnaval.  Creo que intentan explicar lo abigarrado que está el mundo tan lleno de cosas, la mayoría inservibles, y lo complicado que se ha vuelto, aunque de momento hay sitio para todo. Tiene ruido de fondo, como si sonase una orquesta desafinada, tráfico de coches, una ambulancia, gente caminando y hablando alto, todo ello resonando a la vez y con sordina, como cuando se padece un fuerte dolor de cabeza y todos los sonidos rutinarios, antes lejanos o inaudibles, nos machacaran ahora las paredes del cráneo con aguzados decibelios .


"El Origen" 
Óleo sobre lienzo55x46
"El Origen", pintado por mi en 1.996, es uno de los cuadros al que más tiempo le he dedicado a pesar de no ser de gran formato, cuando tenía el pulso más templado y veía algo mejor que ahora, no por la presbicia sino por la miopía y el astigmatismo que padezco desde niño. Este cuadro representa un comienzo y a la vez un fin de lo conocido y lo desconocido. El nacimiento de la vida humana en la parte inferior del cuadro, hacia arriba se va produciendo una inconsciente explosión de diversidad figurativa, como si se tratase de coloridos fuegos artificiales, con figuras reconocibles mezcladas con otras etéreas que hacen de pegamento, como sucede con los pensamientos en la vida real, para hacer un todo lleno de alegres colores y vitalidad. El espacio libre no cuenta, no podemos permitirnos dejar sitio a la nada, ni a la improvisación ni a la suerte siquiera, hay que aprovechar hasta el último suspiro para llenarlo con colores, alegría, actividades y buena voluntad. 

"Esto es una..." 
´Óleo sobre lienzo 55x46
Esto es lo que es, "Esto es una...", lo que nosotros desechamos, que no es mucho, porque no sacar gran cosa de este producto que todos sabemos fabricar intuitivamente. Está dedicado este cuadro a todos esos deshechos cuyo nombre nos cuesta pronunciar sin que pensemos previamente en el contexto en el que nos encontramos. Mierda que pisamos sin querer y que procuramos nerviosamente quitarnos de encima como si estuviéramos sobre de una mina activada, mientras, ellas se resisten a soltarse, escondiendo parte de sus amorfos restos en todos los resquicios de nuestro calzado y mostrándonos su enfado por tal maltrato desprendiendo un mal olor característico, cual mofeta acorralada. También se lo dedico a todas aquellas mierdas que no pisamos y que esquivamos cuando nos percatamos de su presencia, a las que miramos con asco sin haberlas conocido, sin saber quién fue su dueño y por qué fueron abandonadas a su suerte, dejándolas desvalidas bajo el cruel sol que las desecará, bajo la lluvia que como ácido las disolverá y arrastrará a Dios sabe donde y hacia qué oscuras alcantarillas, donde al menos allí se reunirán con otras compañeras y realizarán el gran viaje de su vida hacia el río que luego las conducirá al mar donde serán diluidas en moléculas y sazonadas para comenzar el nuevo ciclo de su vida. En el mejor de los casos algunas de las mierdas abonarán trozos de suelo del que brotarán fuertes hierbas que luego alimentarán nuestro ganado u otros animales herbívoros; ahí es donde quedará su esencia para siempre, es el destino soñado por todas, donde resucitarán para repetir también el ciclo de la inmortalidad.


"Neorrupestre" 
Óleo sobre lienzo. 100x81 cm.
"Neorrupestre" son dos signos del zodiaco, sagitario el caballo de crines rubias y tauro el bisonte pelirrojo, mirando los dos en la misma dirección, tirando de un carro pesado e invisible cargado de nimiedades, orgullo y estupideces. Estos poderosos animales embisten con rabia entre la niebla de la incertidumbre, haciendo una sola fuerza para progresar, como si intentaran abrirse paso por el empinado sendero que conduce hacia la libertad, empedrado con adversidades y, lleno de profundos baches psicológicos que hay que esquivar. Poderosos seres de nervios templados, musculosos, con los lomos encrespados por el esfuerzo, con las cabezas tocando el suelo por el peso de un inexistente yugo que creen que tienen que soportar.  Me los he imaginado dentro de un contexto prehistórico, pintados en las paredes de una cueva por alguno de aquellos primeros artistas del neolítico.


"La Superación" 
Óleo sobre lienzo55x46
"La Superación", 1.996, es un cuadro que pinté en una de aquellas cortas y agresivas etapas, no recuerdo cual, en la que regresé a la pintura para luego dejarla de nuevo temporalmente. Representa la ensoñación de la fuerza de voluntad para sobreponerse a los contratiempos que a diario torpedean la línea de flotación de nuestra vida. Pero en este caso representa también, más que un contratiempo, una cadena perpetua, la del impedimento físico, cualquiera que sea, quizás el único castigo que dura toda la vida, el cuál que se nos puede haber adjudicado "de serie" o porque el infortunio nos lo endosó en un desgraciado momento. "La Superación" es alguien con discapacidad que ha llegado al éxito quizás en competiciones físicas, que se sube al podio con sus cortas piernas y levanta sus triunfantes muñones delante de la multitud que le aplaude y jalea. Es esa señorita que un día se dio cuenta de que no debía abandonarse nunca, que tenía que sobreponerse a sus deficiencias, que se obligaría a sacar fuerza de su poderosa voluntad y se centraría en su incansable y pelmazo optimismo, lo que le supondría un inmenso esfuerzo que al final le obsequió con el trofeo de la justa compensación de la ciega Ley del Karma.


"El Deportivo" 
Óleo sobre lienzo. 70x50
"El Deportivo", es el tipo de coche que todos, los hombres principalmente, hemos deseado en algún momento, sobre todo de la juventud; instrumento de poder y de autoestima que nos ayuda a creernos lo que no somos y a pretender lo que no podemos alcanzar por otros medios. Dentro de los anhelos y proyectos que encontramos en las ideas se encuentra el preciado deportivo rojo que se pierde entre las figuras que se aprietan y se van ensamblando como si no hubiera más sitio en ese mundo extraño de la imaginación que parece tridimensional, unido al Universo por "el cordón de plata" que nos permite hacer viajes astrales pero nos sujeta parra poder volver a la realidad. El espacio es un bien escaso en ese lugar donde parece como si en el centro hubiera un agujero negro con una poderosa atracción gravitatoria que quiere engullir los deseos para que no se cumplan. Los deseos se oprimen entre sí, debido a la fricción les salen los colores del rubor porque son tímidos y se agrupan como un banco de peces ante un superdepredador, la pobreza. El pánico por no conseguir lo que se quiere o se necesita, inmoviliza, y la avaricia confunde al hiper-optimista miope que como un perro pastor merodea agresivo alrededor de la envidia para mantener controlado ese rebaño de excesos.


"Dª. Higiene" 
Óleo sobre lienzo. 65x50
Mi amiga "Dª Higiene" me cae bien. Tal vez porque es humilde y honesta. Ella sólo sabe que no es hermosa y que por ello es rechazada, es pobre y vive en un tugurio de mala muerte lleno de humedades, pero como es su hogar lo mantiene limpio y perfumado con olor a jazmín, su flor preferida. Ella es limpia por fuera y llena de luz blanca por dentro. La naturaleza ha sido despiadada con ella y las crueles personas "normales" la han humillado y maltratado sin razón y sin piedad. No sale de casa más que lo imprescindible, siempre cubierta la cara con un trozo de embozo bordado por ella de una sábana de su ajuar, el cuerpo disimulado bajo una gabardina y la cabeza escondida dentro de un gorro de lana. Pero en su humilde hogar ella se siente como una reina, siempre cantando las canciones que su madre le cantaba a ella cuando era niña mientras le tejía las trenzas. Se asea y se lava el pelo a diario, y mientras se peina mirándose en el raído espejo, sueña que una día un príncipe aparecerá en su vida, el que cuando la bese por primera vez la convertirá en una bella princesa. Un príncipe que la saque a bailar para lucir aquel vestido de boda que era de su madre y que tiene guardado en su baúl con bolitas de alcanfor.

"La Caverna" 
Óleo sobre lienzo. 81x65
Siempre me ha apasionado la geología y la paleontología, por eso siempre he buscado y coleccionado minerales y fósiles, desde que aquellos amarillos botes de Cola Cao llevaban adheridos en la tapa cajitas con minerales variados, que por cierto eran buenos ejemplares, algunos todavía los conservo. La geología y las formaciones geológicas me han inspirado para pintar esta "caverna" repleta de estalactitas, estalagmitas y columnas milenarias, compuestas de aragonito y calcita, originadas por la acción del agua, como elemento diluyente primero y constructor después, que cincela a ciegas estos palacios con infinita paciencia y sin saber lo que hace, como si esculpiera por instinto. Luego el agua también se ocupa de embellecer y colorear las formaciones que con tanta paciencia ha fabricado, decorándolas como si fueran frescos de ermita con los óxidos minerales de hierro y cobre que va encontrando a su paso. Parece increíble que un fenómeno tan lento y tan desordenado haya creado en este planeta miles de kilómetros de cuevas y galerías por todo el subsuelo de nuestro mundo, y que esas rocas que el agua diluye fueron formadas por trillones de organismos que una vez habitaron la Tierra, cuyos esqueletos, conchas y caparazones se amontonaron y solidificaron bajo distintas fuerzas y presiones para conseguir billones de toneladas de la roca caliza que hoy forman cordilleras.

"Icnita" 
Óleo sobre lienzo. 35x27
Y la "Icnita", nombre que la paleontología da a las huellas fosilizadas impresas en las rocas sedimentarias por animales prehistóricos que un día transitaron por esos lugares. Lo habitual es que se deban a huellas de pisadas de animales terrestres de todo tipo, incluido el hombre, de artrópodos acuícolas u otros que reptaban, como los famosos trilobites. En este cuadro quise pintar la poderosa y profunda cicatriz que dejó algún dinosaurio terópodo, que se caracterizaban por caminar sobre dos patas y por ser carnívoros como el famoso Tiranosaurus Rex, el Allosaurus o el Giganotosaurus, en el lodo del periodo Triásico o del Jurásico, hace muchas decenas de millones de años. Es fácil imaginarlo moviéndose con agilidad como si la gravedad no atrajera su cuerpo de varias toneladas, como si tuviera amortiguadores en los muslos. Con sus ojos de mirada penetrante, provistos de reptilianas pupilas verticales, al frente de la cabeza como todo buen depredador, haciendo un barrido visual para buscar algo que llevarse a sus poderosas mandíbulas.  


"La Madre" 
Óleo sobre lienzo.
55x22
"La Madre", que parece que grita desesperada por el pequeño al que acaba de alumbrar, en plena calle en una mañana invernal, heladora y con niebla. Pero no sé si grita por el dolor del parto, de dolor por el niño que ha nacido muerto o porque se ha encontrado sola y sin ayuda. Podría tratarse que también estuviera gritando de pura rabia y alegría a la vez por haber parido a un niño sano que ha traído a este mundo pero que ha empezado con mal pie y sin el pan debajo del brazo. Son interrogantes que yo mismo me formulo y de los que prefiero no tener una respuesta clara para que quien vea esta pintura expresionista le busque su propia explicación o le cree para ella la historia que mejor crea conveniente. Personalmente creo que todas encajan en este pequeño cuadro que todos sabríamos a quien dedicar. 

"La Depresión" 
Óleo sobre lienzo. 55x33
"La Depresión" deja de manifiesto lo que la misma puede hacer con las personas que caen en esa desgraciada enfermedad mental. No despoja al enfermo de sus carnes, como aparenta el cuadro, pero lo deja seco de casi todo lo demás, no adelgaza como un anoréxico pero se vacía por dentro convirtiéndolo en un esqueleto andante y cabizbajo, desmejorado y pusilánime, al que no le importa nada. No tiene ganas ni de caminar para comer, no sabe lo que le ocurre, le echa la culpa de todo al primero que se le cruza o le viene a la cabeza, pero en el fondo sabe que nada importante le ocurre, porque de nada le falta y debería, por tanto, ser feliz, pero es incapaz de conseguirlo. Quiere estar solo y holgazanear, cualquier esfuerzo le cansa sólo de pensarlo, las ganas, la vida y todos los sentimientos están huyendo de él, todos menos la tenaz tristeza que le está abduciendo y que le intenta convencer de que el mundo que  conocía no era el idóneo, que ahora, si todos le dejan en paz, se sentirá mejor. Pero lo único que tiene que hacer para ayudarse es todo lo contrario de lo que su cuerpo le pida.

"Número Aureo" 
Óleo sobre lienzo. 73x54
Un sabio que quisiera haber vivido en el Renacimiento con gran parecido a Leonardo Da Vinci, de barba larga y escaso, canoso y difuso pelo, ha dejado el encerado lleno de datos de sus clases magistrales sobre este "Número Áureo" que tanto le fascina desde hace décadas y que la vida, tan corta, no le ha dejado tiempo suficiente para estudiar, profundizar y mejorar sus conocimientos sobre él. La pizarra llena de fórmulas hechas deprisa por el maestro que tiene tanto que enseñar, que está tan apasionado con el tema que las horas de clase no se dilatan el tiempo suficiente para explicarlo porque pasan volando y no puede transmitir todos sus conocimientos sobre el Número Aureo, el Triángulo Aureo, el Rectángulo Aureo, la posición áurea de las hojas en las plantas, la alineación áurea de las pipas en el girasol, el Nautilus y su concha áurea, la aplicación de la Divina Proporción en las construcciones y en el arte desde hace miles de años, como en el Partenón, el Hombre de Vitruvio, la Mona Lisa, la Gran Pirámide de Keops, La Torre Eiffel, las tarjetas de crédito, la Venus de Milo o en las telarañas.


"El Naufragio del Alga" 
Óleo sobre lienzo. 50x38
No sólo se encuentran en la orilla de nuestras playas restos de peces y crustáceos o conchas de bivalvos y de moluscos, también aparecen deshechos que el homo sapiens arroja sin escrúpulos desde los barcos, las alcantarillas o los desagües, y también recientes y calentitas defecaciones de perro que el cabestro de su dueño permite que deposite sin que se moleste en retirarlas. A veces aparece algún alga delicada por una tormenta o una marea viva que la luna provocó con su empeño en llevarse el agua para llenar sus secos mares. Alga arrancada con menos cuidado que respeto de su tranquilo y no tan seguro fondo marino, donde se encontraba tan a gusto ondeando todo el día su cabellera. Cuando paseamos por la orilla del mar la esquivamos porque mancha y apesta, sin darnos cuenta que el mal olor que de su cuerpo inerte brota es porque fue un ser vivo y que por culpa de un golpe de mar y luego por el sol tenaz, están manando de ella los malos humos. Ahora es a un alga fea y ajada que ha embarrancado, que fue hermosa y vivió feliz balanceándose mar adentro con los pies atados.

"Un hombre pinta con sus sesos, no con sus manos". Miguel Ángel Buonarroti 



2. Qué Pinto


"Mis Tomates" 
Óleo sobre lienzo. 33x24 cm.
Eklego es el origen griego de la palabra ecléctico, que se traduce como escoger, seleccionar. En arte sería escoger entre diversos estilos, fuentes o culturas, permitiendo la libertad compositiva. Es también, según algunos, la fusión o mezcla de diferentes tendencias y el arte de compaginarlas. El Diccionario de La Real Academia de la Lengua define eclecticismo como: "el modo de juzgar u obrar que adopta una postura intermedia, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas". Pues bien, en mi caso, como se puede observar en mi variada obra, adopto todo tipo de tendencias artísticas, y como el eclecticismo no deja de ser una más que es libre y que no quiere patrones,  yo me inclino por ese camino y me pregunto: ¿por qué no utilizar todas las tendencias o estilos por separado y mezclarlos o compaginarlos si llega el caso?. ¿Rompe ello algún tipo de molde o imposición artística?. ¿A alguien molesta?

"Industrialización" 
Óleo sobre lienzo. 70x50 cm.
Cada día intento pintar algo nuevo, diferente, con un estilo y colorido que nada tenga que ver con el de mi obra anterior. Me encanta pintar al empaste aunque no lo hago frecuentemente, la verdad es que me estresa un poco, sin embargo si pinto "alla Prima", por lo que procuro terminar pronto, siempre que la obra lo permita, para que las pinceladas aplicadas, todavía frescas, se mezclen con las nuevas. También uso a menudo las manos y los dedos, sin pincel claro, directamente sobre el lienzo para conseguir, según para qué, mejores resultados, más naturales, a veces más rápidos y siempre distintos que con los pinceles. 

No quiero encasillarme para no cansarme abusando siempre de un mismo estilo, ni pintar sobre un mismo tema repetidas veces para no tener que dejar de hacerlo otra vez más y para ser más creativo. A lo mejor es que no he encontrado mi estilo propio, de la misma forma que hay personas que cambian constantemente de novio/a porque dicen que no encuentran a la idónea. El caso es que si me canso del impresionismo, paso al figurativo, de este al constructivismo y luego al retrato, al realismo, al abstracto o al que toque ese día, y si se mezclan unos con otros pueden conseguirse cosas interesantes. 

"Emigrantes" 
Óleo sobre lienzo. 61x50 cm.
Intento representar los colores y las formas en mi mente, pensando hasta que sale lo que busco, a veces parecen sueños, después procuro concretarlos en la paleta, cosa que supongo hace todo el mundo. En ocasiones me falta la concentración, sobre todo cuando quiero improvisar directamente sobre el cuadro. Los pensamientos que deben inspirarme se van de viaje a algún planeta que desconozco y vuelven cuando les da la gana. No me importaría conocer una fórmula para encontrar el sitio donde se juntan los sueños y los pensamientos que uno desea tener para poder espiarlos. Un día de estos voy a tenerles que cortar las alas con alguna técnica de autocontrol o de meditación, porque esto de que vayan y vengan cuando ellos quieran no me parece conveniente, y menos si soy yo el dueño y el que los crea. Los sueños y las ideas no hacen buena pareja, pero los pensamientos y las ideas si se entienden bien. Los sueños nunca se acuerdan de nada de lo que han hecho, ¡menudos son!.

"Mi Jardín". Óleo sobre lienzo. 27x22 cm.
Caso aparte es la inspiración, no se  encuentra nunca cuando uno quiere,  a veces viene para quedarse una temporada y otras se queda sólo unos segundos; en ocasiones se muestra huidiza, se asoma a nuestra mente cuando estamos distraídos o cuando no pensamos en ella; pero si la encontramos y la miramos directamente a los ojos se puede esconder porque es tímida y juguetona. Algo así sucede cuando buscamos un objeto que no sabemos dónde está o donde lo hemos perdido, cuanto más nos devanamos los sesos para intentar localizarlo, peor; eso si, en cualquier momento sin pensar en dicho objeto se nos enciende una flechita luminosa en la mente que muestra un plano exacto, figurado, de dónde podemos encontrarlo. Con la inspiración lo mejor es hacernos "los suecos" para que venga mientras fingimos que no nos percatamos de su presencia. Cuando intuyamos que está a nuestra vera debemos divertirnos un rato con ella para que nos cuente lo que quiera y después la dejaremos marchar sin intentar sujetarla porque no se dejará, dándose el caso posible de que se enfade, se de la vuelta y no aparezca jamás. Mientras va y viene estará entreteniéndose inspirando a otras personas.

Por lo que veo crear algo en pintura no es tan fácil como parece, todo depende de cuatro caprichosos e informales que tienen al autor o artista secuestrado y lo utilizan como una marioneta para que haga lo que ellos quieran y cuando quieran. Estos informales son las ideas, los pensamientos, los sueños y la inspiración. Posiblemente usando dos policías, el autocontrol y la meditación, se les pueda meter en vereda, aunque éstos últimos son algo despistados y a la menor los dejan escapar.

"Perfil Diurno". Óleo sobre lienzo. 55x22 cm.
Quiero pintar para todo el mundo, que el espectador disfrute con un cuadro o con el otro, que aunque uno no le guste el siguiente le encante, que si uno no le dice nada el otro le cuente una historia interesante. Entiendo que pintar siempre con el mismo estilo hace reconocible al autor y ser original o novedoso en estos tiempos tan competitivos y con tantos genios es casi misión imposible, pero el que esté interesado es lo que tiene que hacer, buscar para encontrar. Dijo el sabio José Mota: "tu dame hueco que habiendo hueco luego yo ya...". También dijo D. Quijote: "cosas veredes, amigo Sancho, que non crederes". El uniformismo puede discriminar a unos observadores en favor de otros, pero claro, nadie obliga a nadie a hacer nada, para eso está la libertad, digo yo. El que puede permitirse ser original y uniforme es el que no vive del arte o ha alcanzado ya reconocida fama, digo yo otra vez. 

"Ventanuco". Óleo sobre lienzo, 41x27 cm.
Me he dado cuenta que en cuanto a gustos hay muchísimo escrito, por llevarle la contraria al dicho popular, y sobre arte de lo que más. A unos entusiasma lo que otros aborrecen y a cada cuál le va un estilo diferente así que, por qué no intentar agradar a todos, procurando de paso hacer lo que a uno le gusta hacer, valga la rebuznancia, que decía uno en la tele. Siendo ecléctico, si es que no me defino mal, lo estoy consiguiendo, me agrada lo que hago y además me gusta como suena.

Creo que cada día puede ser diferente y como tal uno nos apetece oír música de Pavarotti y otro de ACDC, hoy de Nino Bravo y mañana de Pink Floyd, mañana se tienen deseos de ir al campo o de quedarse en casa leyendo, o queremos comer cocido a mediodía y por la tarde una grasienta hamburguesa, tal vez con ganas un día de tomar el sol y al siguiente queremos que llueva. ¿Por qué no ver la tele y luego hacer footing?….Así pinto, según el día y no es debido a que tenga cambios de humor constantes, es que me han parido así. 

"Los Penitentes". Óleos sobre lienzo. 81x65 cm.

A mí el sol me motiva mucho, el calor me gusta más que el frío, la luz intensa del verano y sus largas tardes me permiten tener más tiempo y la  luminosidad que entra por el lucernario de mi buhardilla me ayuda mucho a pintar. Con la abundante entrada de  luz los colores se ven de distinta manera y los errores mejor. No quiero que anochezca para no tener que dejar de pintar, me duele que los días se vayan acortando a medida que pasa el verano, me gustaría que las tardes fueran elásticas a mi conveniencia, con mando a distancia si fuese posible, porque el tiempo se me pasa volando. Las agujas del reloj a veces no se distinguen de la velocidad que llevan, sólo se ve la estela que dejan. Voy a tener que empezar a contar los segundos cuando no tenga nada mejor que hacer así el tiempo se me hará eterno, una hora debe parecer una semana.

Ahora pinto con más rapidez y precisión que nunca y me gusta, supongo que la experiencia y la práctica son buenas profesoras. Estoy deseando terminar el cuadro que esté haciendo para comenzar el siguiente que tengo previsto, apuntado en mis notas para que no se me olvide o en mi emborronado cuaderno de dibujo.

Me gusta que los colores se mezclen en el lienzo mejor que en la paleta, que salgan colores nuevos según se extiende la pincelada, cuando es gruesa y al empaste es menos precisa pero me resulta más natural, más original y casi tridimensional, también más sorprendente porque no sé en muchas ocasiones el tono exacto que saldrá del pincel. Pero si un día toca ser más preciso con pincelada fina usando pincel del cero o el dos, pues toca, otro puede tocar pintar con los dedos y otro con paleta, ¡qué sorpresas!.

Me sorprendo a mi mismo con cada cuadro si no adopto estilos concretos, tengo que pensar menos y me dejo llevar por la intuición. Es divertido  cambiar y sorprenderse uno mismo creando cosas muy diferentes, con esta fórmula siempre sigo buscando, encontrando y aprendiendo.

"Perfil Perdido". Óleo sobre lienzo. 61x38 cm.
Los colores del cielo pueden ser de infinitas tonalidades. pocas cosas hay tan impresionantes como una puesta de sol, cada día es diferente, aunque miremos todos los atardeceres durante toda la vida para el mismo lugar. Me gusta que en mis pinturas el cielo tienda a ser extremo, que se salga de lo normal pero que siempre esté dentro de lo posible.  Cualquier color de cielo puede plasmarse en un cuadro porque existe o va a existir en cualquier momento y en cualquier lugar, en el amanecer, en el anochecer, con tormenta, nublado, en Laponia, en Australia, en Bora Bora, en Salamanca o en Pernambuco. Particularmente los cielos "atormentados" me atraen, nubes bajo cielos oscuros que auguran mal tiempo al atardecer sobre un horizonte iluminado con los últimos o con los primeros rayos de sol del día.

"Mirando la Libertad" 
Óleos sobre lienzo. 81x65 cm.
Suelo forzar a menudo los colores para experimentar y ver cómo pueden ser las cosas con distinta tonalidad, pero compruebo que todos las tonalidades son posibles en un cuadro porque todo depende de la luz que reciba lo que se quiere plasmar. En muchas ocasiones doy muchas pinceladas de distinto color, como si fuera puntillismo alargado, donde tendría que ser una zona uniforme y el resultado parece interesante. Por cierto, ahora que caigo, el puntillismo lo he practicado poco.

Si por mi fuera estaría casi siempre pintando el mar, que unas veces tiene el color del cielo al que refleja y otras veces lo tiene propio, puede estar tranquilo y con el agua tan transparente que parece que no existe o puede ser un mar profundo y oscuro lleno de monstruos con grandes fauces y largos tentáculos que nos cogerán por los pies si nos bañamos en él; puede ser verde esmeralda de mares tropicales llenos de inclinadas palmeras que parece que quieren lavarse las trenzas o puede ser relajante, embravecido y enfadado, empeñado en devorar navíos para decorar su negro corazón. Yo querría estar allí a su vera pintando siempre sus cambios de humor.

"Si yo pinto mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no es una obra de arte". Goethe.





viernes, 11 de noviembre de 2011

1. Por qué Pinto

Cristo de la Misericordia, Hinojosa 81x65
Pinto por instintoporque me agrada mucho hacerlo, me entretiene, paso buenos ratos, me hace sentir bien y me relaja. Tengo esta afición desde niño; creo estas cosas o se aprenden o se tienen arraigadas de alguna manera en los genes. En mi caso no fui educado en la materia, porque nunca me preocupé de hacerlo, nadie  me animó y jamás había pensado dedicarme a la pintura, quizás porque no le di la importancia que debiera, ya que estaba convencido que saber dibujar no tenía nada de especial ni me consideraba lo suficientemente bueno, por lo que nunca se me pasó por la imaginación que podría haber vivido de ello. Por tanto si no aprendí puedo decir que adquirí esa habilidad en algún momento de mi infancia, no sé cómo,  quizás de alguna manera predeterminada la tenía, cosa que no sé explicar. Pudiera ser que el Cristo de la Misericordia de mi pueblo tuviera algo que ver, cosas más raras se han visto. 


Recuerdo de 6º 81x65
Aunque no soy ningún genio, si me considero un pintor aceptable, y si soy aceptable es que no soy muy malo y si no soy muy malo al menos seré aceptable y si soy aceptable eso es bueno porque no soy malo. Bueno, animarse uno mismo está bien para subir la autoestima y no acomplejarse. 

Dentro del archivo de mis recuerdos, en la carpeta de mi niñez, tengo documentos y filmaciones mentales de cuando era muy jovenzuelo en los que aparezco dibujando todo tipo de cosas, haciendo pequeños retratos de personajes que veía en la televisión y esbozando caricaturas. En el colegio y en el instituto solía tener buenas notas en arte y diseño, aunque no era un alumno especialmente aplicado en todo lo demás. Recuerdo que en 6º de E.G.B., en el colegio de San Mateo de Salamanca, el maestro me sacaba al encerado para dibujar los mapas sobre los que luego él explicaba la lección de geografía. Aquellos tiempos y las enseñanzas que D. Baltasar, como creo que se llamaba los he querido plasmar en el óleo "Recuerdo de 6º" que representa un encerado con el mapa pintado con tiza de la Europa actual, en una mezcla de nostalgia y modernidad.

Lucerito 81x65
Desde que yo era poco más que el robusto "Lucerito", nombre debido al diminutivo del mote "Lucero" que en mi pueblo natal, Hinojosa de Duero, tenía mi abuelo por parte paterna, apodo que por tanto heredé. Al parecer algún "iluminado" se lo plantó a mi abuelo porque era electricista, de ahí el de la luz y de ésta, el lucero y yo soy hijo de "Pepe Lucero". El mote materno, "Puerto", ya contaré en otro momento su procedencia, que también tiene su guasa. Ya que tenía aquella posible predisposición hacia la práctica del dibujo, como he dicho antes, y no menos que la predisposición intrínseca que tiene todo el mundo  hacia distintas materias o actividades, tanto relacionadas con el arte como de cualquier otro tipo: escribir poesía, componer música, comprender y aplicar mejor las matemáticas, cantar, actuar, jugar al fútbol, correr más... Lo que ocurre es que no siempre sabemos reconocer cual es nuestra predisposición. Por lo visto Buckminster Fuller dijo: "Todo el mundo es un genio al nacer, pero el proceso de vivir nos atonta".

 ¿Quién enseña a a las mariposas monarca o a las aves migratorias el camino de miles de kilómetros que cada primavera o cada otoño tienen que recorrer para llegar a su hogar de verano o de invierno?. ¿Quién enseña al cuco, ese okupa recién nacido, a tirar del nido ajeno los huevos de sus propietarios legítimos?. ¿Quién enseña a los salmones o a las tortugas el camino de vuelta a donde nacieron después de viajar durante años por todos los océanos?. ¿Quién enseñó a algunos privilegiados a tener memoria fotográfica o a componer óperas siendo niños?.  

Por tanto pienso que todo el mundo está predispuesto o mejor preparado de antemano que otros para desarrollar algún oficio o afición, aunque sea hacer ganchillo o punto de cruz. Dios me libre de presumir de nada, más bien al contrario, cuanto más arte veo peor creo que pinto yo, sólo digo que no se me ha dado mal según mi entender, y que podría mejorar mucho, sin duda, por eso seguiré pintando aunque sólo sea para satisfacción personal.  

Jose 50x50
Me hubiera gustado haber estudiado bellas artes o tener de maestro a algún reputado artista y haber podido dedicarme a pintar profesionalmente, pero... bueno, ya no tiene remedio, quizás haya sido mejor así porque podría haberme muerto de hambre, puede que se cumpla en mi próxima reencarnación, ya que habré acumulado la experiencia de otra vida más, la presente. Los creyentes en estas cosas dicen que las habilidades innatas se heredan de vidas anteriores, puede, porque en mi familia nadie pinta ni ha pintado en las últimas generaciones, que yo sepa, y por tanto por herencia genética dudo que lo sea. También se dice que todos tenemos un propósito en la vida que nos viene de serie para realizarnos y como aportación a la mejora del mundo, sólo hay que dar con él y no torcerse en el camino de la búsqueda, quizás esto es lo más complicado, la mayoría acabamos haciendo lo que no debemos o para lo que no estábamos preparados.

Empecé a pintar con óleo sobre lienzo a la edad de trece años si no recuerdo mal. Mi madre, Olga, que al parecer creyó en mí, me compró un caballete de madera y una paleta, los cuáles todavía conservo y aún utilizo para realizar mis obras, aunque llenos de pintura, poco cuidados y con algún pequeño desperfecto, como si fueran envejeciendo conmigo, pero que usaré siempre hasta que deje de pintar definitivamente. También me compró unos pinceles y algún que otro tubo de óleo de distintos colores que eligió el dependiente de la librería que conozco de toda la vida sita en la calle Azafranal y que no debió ser mala su elección porque algunos de aquellos tonos todavía los utilizo. 

Ermita Atormentada 74x50
Los primeros garabatos que realicé fueron, claro está, utilizando el lapicero, el bolígrafo, "bic" seguramente, las pinturas de colores que venían en aquella cajita verde de Alpino, la marca más famosa por entonces, así como los rotuladores Carioca y las gomas de borrar de "Nata", que olían tan bien. Pintaba sobre cualquier medio que tuviera espacios en blanco, incluso en mis libros de clase, en los de mis amigos o de mi mujer, por entonces mi novia,  cosa que de vez en cuando alguno de ellos me recrimina por como se los tenía de embadurnados con todo tipo de dibujos, (arañas, caricaturas, viñetas, etc.). 


Mi Frutero 27x22
Mis primeras prácticas con el óleo me enseñaron mucho, aunque tenía unas ligeras nociones de su utilización, pero sólo a base de acierto-error, como si de coscorrones se tratara, fui aprendiendo. Primero hice copias de cuadros ajenos,  que me llamaban la atención, sobre todo si aparecían animales porque siempre me han importado. Uno de ellos tenía unos faisanes y montañas nevadas al fondo, otro un tigre de bengala, lienzo que aún conservo perdido en algún lugar de mi casa, otro era Golfo el perro de la película "La Dama y el Vagabundo"... Ahora me doy cuenta que entonces consideraba que estaban bien realizados y me enorgullecía de ello, pero principiante y con doce o trece años no podrían ser gran cosa supongo, aunque al fin y al cabo son parte de mi propia experiencia y ellos me enseñaron cosas que debía o no hacer, seguro que en algo me ayudaron. Todo esto no parece muy interesante pero la historia es lo que tiene, a veces es aburrida, pero no se debe olvidar, porque se dice que "quien olvida su historia está condenado a repetirla".


El Biólogo 46x38
La edad del pavo y su "torbellino neuronal" me retiraron temporalmente de la pintura, pero el interés, tozudo, me estaba esperando, haciendo reaparecer en mi la pasión por ella de nuevo, muchos años después, no sé cuando, hasta que más tarde cualquier otra edad estúpida o cualquier otra excusa me apartaron de nuevo del angosto camino del arte. Posteriormente una temporada en el paro me trajo el tiempo suficiente para retomar los pinceles, ayudándome a olvidar durante esos ratos los últimos malos momentos; no duró mucho, gracias a Dios, pero eso me demuestra que hay cosas que nunca se olvidan, que están ahí latentes, esperando a que te acuerdes de ellas y las utilices, aquí viene a cuento el típico ejemplo de montar en bicicleta... que nunca se olvida. Son aptitudes que se llevan pirograbadas en el chasis del recuerdo. No me acuerdo de las veces que me sucedieron tales lapsus pero ahora si estoy de verdad en el último y definitivo periodo que prometo no dejar más, digo lo prometo, no lo juro, por si acaso.


Deforestación
Ahora seguiré porque no dejan de llamar a la puerta de mi cerebro nuevos proyectos que como flashes despiertan mi imaginación y cuando tengo una idea clara me dan deseos de dejar lo que esté haciendo en ese momento para ponerme a materializarla. Algunas de esas ideas no seré capaz de plasmarlas como las he visualizado, otras se perderán y otras no habrán merecido la pena. El caso es que no deje de visitarme mi amiga "la señorita Inspiración".


No he ayudado mucho a mejorar el mundo, supongo que no tengo la obligación de hacerlo, pero tampoco lo he deteriorado en exceso porque procuro estropearlo lo menos posible, e incluso ayudo de la forma que puedo poniendo algo de mi parte para hacerlo más sostenible, que es lo menos que todos deberíamos hacer, por tanto el mundo y yo estamos empatados. Aún así voy a intentar desempatar con un punto más a mi favor confeccionando poco a poco este blog y con otras cosas que se me ocurran. 


"Arbol de Lueciérnagas"
55x22
Con el medio siglo que tienen mis carnes que ya se han merendado lo mejor de la tarta de mi vida y han dejado el trozo endurecido para los años que les queden y, a sabiendas de que puede ser algo tarde, bueno nunca se sabe, porque el sabio refranero popular dice "nunca es tarde si la dicha es buena", "más vale tarde que nunca" o "quien no se arriesga no cruza la mar", al menos un fracaso nunca puede llegar a ser, para mi ya es un éxito, estoy orgulloso de lo que hago. 

La mayor parte la humanidad ha nacido después que yo, dato que da idea de lo tarde que puede ser, otra gran parte de ella habrá dejado este mundo, ni unos ni otros se percataron de que estoy aquí y a la inmensa mayoría les importará un bledo quien yo sea y qué coño quiero. Durante ese tiempo no me he preocupado en decirles que aquí estoy, pidiendo un poquito de atención, que pierdan unos minutos de su preciada vida para dedicarle a un desconocido.... veces no sé para qué tanta molestia. Ahora voy a darles un poco la tabarra exhibiendo mis pinturas en este blog que lanzo a la telaraña de la red de redes para que sus vibraciones transmitan mi trabajo; si no merece mucho la pena o pasa inadvertido, no pasará nada, si la merece en algo, mejor. 

24x19
Creo que es hora de que los que no me conocen, y muchos de los que me conocen y no saben que pinto, vean lo que hago, para bien o para mal, y de paso se entretengan sabiendo un poco de mi pasando un rato ameno con las historias y secretos que mis cuadros quieren que cuente.

Ruego se me disculpe si la redacción no es del todo lo correcta que debería ser porque la prosa no es uno de mis fuertes, procuro repasar de vez en cuando el blog para corregir los errores y mejorarlo.



"Pintar es otra manera de llevar un diario" – Pablo Picasso