miércoles, 14 de diciembre de 2011

7. Cuadros con Historias, 2



"Electrombres" 
Óleo sobre leinzo. 61x46 cm.
Creemos que los "Electrombres", nombre que por consenso hemos decidido ponerles, son seres diminutos que viven en unas entrañas construcciones apelmazadas sobre el nivel del suelo repartidas por casi todo el planeta. Sabemos que están ahí porque se mueven muy rápidamente dentro de esos termiteros futuristas, produciendo calor, posiblemente por el rozamiento entre ellos, y energía lumínica debida a algún tipo de reacción entre una enzima, tal vez la luciferasa,  con  la luciferina junto con el oxígeno. Esas esbeltas edificaciones que irradian su luz al espacio desde el interior de sus barrigas parece que se desviven por extenderse. Tienen sus huecos pies, donde se almacena el transporte, hundidos en el contaminado fango, bajo el nivel freático. Esos "edificios" consiguen expandirse como el moho, soltando a sus electrombres para que conquisten los alrededores de las zonas que van colonizando para ocuparlas ellos posteriremente. Parece un mundo sin sentido ni orden, caótico, donde los electrombres vagan de aquí para allá, transportados por unas células extrañas que los engullen y los vomitan después de desplazarlos. Así debe ser como suministran los nutrientes para que todo ese organismo funcione, a costa de, como el moho, ir dejando un rastro negro, esquilmado y ponzoñoso a su alrededor que no parece sostenible en el tiempo. Ese increíble planeta tiene poco futuro, ya que esos seres lo consumen como lo haría un cáncer o los virus... Seguiremos observando.


"Mirando la Libertad" 
Óleo sobre lienzo. 81x65 cm.
"Mirando la Libertad" un día de final de febrero, de deslumbrante luz que cruzaba a través de la ventana de la soledad, yo estaba. El calor invisible y la claridad que entraban me ayudaban a deshacerme de la plomiza astenia invernal y a salir de este encierro triste donde olvidado por el mundo me encuentro junto a mis compañeros. Tenemos las posaderas asentadas y llenas de llagas de esperar. Sólo las arañas nos hacen cosquillas de vez en cuando y nos tejen unas ralas bufandas de seda para que no tengamos tanto frío por las noches. Nos gusta el sol y la luz, los cielos despejados y las coloridas primaveras. No soportamos estar más tiempo aquí plantados oyendo el sordo bullicio del mundo que pasa por delante sin que nadie repare en nosotros porque seamos pasivos y mudos en apariencia. Por eso el mundo piensa que somo trastos inertes sin sentimientos. Únicamente el siempre atento y sonriente sol nos alegra la existencia. Ahora comprendemos lo que Joe Bonham en "Johnny Cogió su Fusil"  debió padecer hasta que de su ojo lloroso saltó la lágrima que le dio la esperanza.  Nuestras lágrimas pronto dejarán de verse porque estaremos cubiertos de polvo y bufandas de telaraña. Joe sería el único que nos entendería si hubiera podido conocernos.


"La Foca Feliz" 
Óleo sobre lienzo. 61x38 cm.
Mi amiga la "Foca Feliz" tiene un vestido, que yo personalmente elegí para ella, de colores vivos y alegres que realzan su carácter desinhibido, con sensación de movimiento, nunca de desgana ni parsimonia. Parece que remarcan su grácil silueta y su vigorosa musculatura que trabaja bajo esa nueva piel, cambiada por la antigua, gris y triste, que la naturaleza le dio pero que no reflejaba su verdadera personalidad. Está aparentemente feliz en su sitio junto al mar, la comprendo porque yo me sentiría igual, bajo ese cielo azul que maneja las nubes como si fueran marionetas que trae y lleva, cielo azul de prusia que a mi tanto me gusta. Pensativa levanta la vista y se entretiene buscando figuras que las nubes no dibujan intencionadamente; siente la felicidad de la libertad, de tener todo lo que necesita, y lo somatiza, todo su organismo responde a ese estado empujón de ánimo avivando su piel con brillo y colores, como cuando se rebosa salud física y mental... se siente como si flotara. Quise que pareciera capaz de meditar y de rezar, de dar gracias al universo por lo que tiene o por lo que le va a conceder, que ya de antemano ha interiorizado, practicando y llevando a cabo sin ser consciente de ello, esa Ley Universal que la Humanidad ya ha olvidado.


"Mito de la Conciencia" 
Óleo sobre lienzo. 73x54 cm.
He conseguido rescatar de mi subconsciente este "Mito de la Conciencia" para mostrarlo tal y como yo lo percibo. Se trata de un poderoso ser que habita en mi interior y que, aun no sabiendo todavía qué vino a hacer a mi mente ni cómo fue capaz de entrar sin mi permiso, he tenido la fuerza de voluntad y el tiempo suficiente para conseguir conocerlo,  sacarlo de su sagrado púlpito y retratarlo. Es un ser de férrea voluntad que me susurra con su potente megáfono, que retumba a veces dentro de mi cabeza, cual es el recto camino y me reprocha las cosas que he hecho mal o no he llevado a cabo, pero que por otro lado comprende y siempre perdona. Este ser pudiera tratarse de mi propia conciencia, que a veces es tan pelmaza y a veces tan útil, que siempre me lleva a su terreno y me hace hacer lo que debo hacer, aunque no es infalible, pero su tozudez me doblega casi siempre.


"Scorphidus" 
Óleo sobre lienzo. 81x60 cm.
"Scorphidus" es un fósil viviente que se creía extinguido desde el periodo Ordovícico (Era Paleozoica) y la ciencia todavía no sabe que aún existe. Es el señor del subsuelo y lo oculto. Es el dueño de los sentimientos, aunque no lo parezca, porque tiene un inmenso poder sobre los demás seres debido al autodominio que le confiere su poderosa fuerza de voluntad, su desconfianza y su brutalidad incontrolada a veces. Ansioso de poder, malhumorado y dominante, le gusta destruir para volver a construir un nuevo mundo a su antojo en el que será el "macho alfa". Mientras, espera que llegue el ansiado momento de la caída de ese mundo que observa tras la ventana, de ese imperio caótico que se va autodestruyendo sin que tenga conciencia de ello, carcomido por un cáncer de avaricia y falta de respecto que sólo con la aplicación severa de radioterapia del sentido común, con el complemento de quimioterapia del equilibrio entre el delito y el castigo, junto con un posterior reposo absoluto de espiritualidad, sólo así logrará salvarse.


"Las pinturas tienen una vida propia que nace del alma del pintor" – Vincent Van Gogh

viernes, 9 de diciembre de 2011

6. Asturias


"Cantábrico Azul" 
Óleo sobre lienzo. 100x81 cm.
De Asturias, mi segunda patria, me he autoproclamado embajador honorífico sin medalla, ni diploma ni reconocimiento, con creérmelo me vale, y no es porque presuma de nada, sólo he contado al que se tercie lo que he visto y vivido de forma más o menos fervorosa. Muchas veces he conseguido a base de sólidos argumentos y verdades siempre, relatando mis propias experiencias y aplicando mis escasas dotes persuasivas, que muchos amigos y familiares hayan visitado y disfrutado de tantas cosas interesantes que ofrece esa tierra tricolor y que yo previamente lo había hecho. También he conseguido casi siempre que le tomen cierto cariño y visiten de vez en cuando la larguirucha silueta de su costa, unas veces abrupta y hostil y otras lisa y hospitalaria, a sus dispersas pacientes ermitas, a sus tranquilos pueblos donde la modernidad sólo ha asomado la nariz, a esas ciudades llenas de sidrerías y de gentes que usan más de lo normal los diminutivos, a su sana gastronomía, a sus caminos de paz y trinos, a tanto mar como uno pueda imaginarse y a la alfombra verde que por doquier se extiende. 



"Cantábrico" 
Óleo sobre lienzo. 100x81 cm.
Hay recuerdos que se graban a fuego en la memoria y que nos traemos a casa después, al volver, de haber conocido nuevos lugares, sin duda algunos de esos recuerdos son los relacionados con la comida que nos ha gustado. Cuando pensamos en un destino que hemos visitado solemos emparejarlo con lo que allí comimos. Al instante de mencionar o pensar en aquel lugar las papilas gustativas y las glándulas salivares, engañadas por posibles o falsas promesas del cerebro, se preparan para hacer su trabajo sin que en realidad lo vayan a hacer, pero sólo el hecho de recordar las viandas que allí devoramos, las pone en guardia. Aquel dulce y cremoso arroz con leche, o aquel arroz con bugre, la sidrina fresquita recién escanciada, las fabes con su compango ahumado, el poderoso pote que quita hasta el escalofrío, el pixín, las andaricas, el paté de cabracho, el quesu cabrales, los frixuelos... En fin, de Asturias sólo podemos traernos imborrables recuerdos de ese tipo que nos malmeten para que empecemos a planificar el próximo viaje. Con estos argumentos y los que vienen después a la fuerza tengo que ser convincente.
                                            

"Resaca Cantábrica" 
Óleo sobre lienzo. 61x46 cm.
De esta tierra que tantas veces he visitado en vacaciones, puentes o fines de semana, tengo especial predilección por la costa central y oriental: Villaviciosa, Tazones, Colunga, Lastres, La Isla, Ribadesella; playas de Rodiles, La Espasa, La Griega, La Vega... Ya he perdido la cuenta de las veces que allí he estado y de los centenares de litros de sidra que habrán filtrado mis riñones a base de miles de culines calcaus rotos en el borde del vaso y de cuantas carcajadas y buenos ratos, en buena compañía siempre, habré pasado por culpa de ella. Con su baja graduación consigue lentamente que los corazones se alegren, que las lenguas se desaten, que el diálogo, las risas y las bromas fluyan, como si los axones de las neuronas se hubieran engrasado dando más libertad a la agilidad mental.


"Villaviciosa" 
Óleo sobre lienzo. 70x70 cm.

A "La Villa", como llaman por allí a Villaviciosa, esa pequeña y elegante ciudad, capital de la comarca de la sidra, le dedico el cuadro del sombrero que parece que derrama unas manzanas, que es copia de una escultura, en bronce si no recuerdo mal, expuesta en un bonito parque de la localidad. También podría dedicarle, y no quiero parecer melindroso, el cuadro de la barca del pescador que titulo "La Ría". Pequeña nave anclada en el fango de la ría, cerca de la playa de Rodiles, cuando la bajamar deja seco y gangrenado ese brazo del mar y permite que los pocos charcos que quedan reflejen en su espejo a esa vieja y coqueta barca que mira de reojo su todavía estilizada silueta antes de echarse un placentero sueño hasta la próxima pleamar. A veces me pongo poético y esto es lo que hay que aguantar.


"La Ría". Óleo sobre lienzo. 65x54 cm.
Curiosamente no empecé a visitar Asturias por las muchas virtudes que tiene y que hasta entonces eran ajenas a mi, de las que yo ahora conozco a fondo y presumo, como ya he dicho, sino porque mi afición a la búsqueda y colección de minerales y fósiles hasta allí me condujo. Me informé, consulté planos, fotografías y leí bastante sobre la afamada, abundante y variada minería que en toda la provincia existió. Pero sobre todo tenía especial interés en la relacionada con la extracción de la fluorita, mineral de allí conocido en el mundo por la variedad de tonalidades y cristalizaciones que se han  encontrado y extraído durante décadas de las minas de Asturias, en su mayoría cerradas para desconsuelo de coleccionistas y aficionados a la geología y a los minerales. Muchas de ellas es arriesgado visitar e incluso casi imposible localizar debido a que la vegetación ha engullido cualquier cicatriz dejada por la industria minera, como si la Tierra se aliara con las plantas y quisiera suturar las heridas que le causaron los barrenos y los picos, y a la vez impedir que nadie vuelva a llevarse esos pequeños tesoros que la geología fabricó pacientemente durante millones de años para esas tierras. 


Villaviciosa coincide en el centro de la mayor parte de los lugares donde existe o existió toda el tipo de minería que yo buscaba, Berbes, Caravia, Loroñe, Villabona, Avilés, Ribadesella... por tanto parecía el mejor punto de partida, equidistante y a la vez cercano, a todos esos lugares que quería visitar e inspeccionar cada centímetro, en los que quería mirar muy atentamente para que no se pasara ningún ejemplar y escarbar un poco, muy someramente, aquí y allá. El tesón y el tiempo fueron dando sus frutos. 

Cuantos paseos y viajes de un lugar para otro por los montes, por las playas, por pésimos caminos y malas carreteras, con buen y mal tiempo; cuanto gasto, también alegrías, desencanto y tiempo perdido porque en no pocas ocasiones no encontramos nada que mereciera la pena. Cuantas visitas a minas donde no apareció nada, algunas tan repetidamente merodeadas por nosotros que nos las conocemos mi mujer y yo como nuestra propia casa.   Pero la persistencia fue dándonos algunas alegrías de vez en cuando, las suficientes para darnos otra inyección de confianza que nos hacía seguir insistiendo en la búsqueda. Entre paciencia, paseos e incursiones fuimos dando con algún que otro ejemplar interesante que nos hacían brincar de alegría, fluoritas azules, moradas, amarillas y blancas, con pirita, con dolomita, cristalizadas en varios sistemas, diversidad de calcitas, baritinas, cuarzos con inclusiones, cinabrio, azabache, etc. 


"Raúl en Rodiles" 
Óleo sobre lienzo. 65x54 cm.
No me quiero olvidar de los fósiles, que aunque menos famosos y conocidos que los minerales, también se encuentran en estas tierras con frecuencia. Y qué voy a decir de las increíbles pisadas, o icnitas, que los plomizos dinosaurios dejaron en los lodos que se convirtieron en estratos de rocas sedimentarias de muchas zonas costeras de Asturias. Supongo que si los dinosaurios deambulaban por allí era porque ya entonces se comía bien, aunque sidra no creo que bebiesen porque se inventó un poco después, de todas formas tampoco hubieran podido escanciarla.

No quisiera dejar de mencionar El Hotel Carlos I, en Villaviciosa, dirigido por la simpática y dicharachera Suny, el que fuera nuestro primer alojamiento y el de todos los viajes que le siguieron. Nos encanta este pequeño palacete tan bien decorado, en el que, creo, hemos pernoctado en todas y cada una de sus habitaciones. No desmereciendo en absoluto el siempre agradable trato de Suny, de su marido Fernando, aficionado a la astronomía, y de su hija Isabel, hoy amigos todos. 

"Cantos en la Espasa" 
Óleo sobre lienzo". 41x33 cm.
He recorrido Asturias desde Tina Mayor al río Eo y no la doy por terminada. Cada vez que por esos lares fui, nuevos senderos recorrí, pareado, desde el interior como la Ruta del Alba, la del Oso, la del Cares, del Naranco, Las Foces del Río Pendón, ruta de Los Arrudos, del Tabayón del Mongayu, La de los Molinos del Río Profundu, los Lagos de Covadonga y tantas otras, hasta las rutas costeras por Luanco, Candás, Niembru, LLanes, Ribadesella, Arnao-Bayas, Cabo de Peñas, Los Bufones..., las de costa son mis predilectas. En sus guapinas playas  busco algún fósil, canto rodado o cualquier cosa que me parezca interesante mientras paseo y tomo el sol, siempre bien acompañado, repito. Esas playas acariciadas por el refunfuñón y a menudo frío Cantábrico que impide en ocasiones que alguien friolero, como el que escribe, se bañe en él las veces que quisiera, aunque a su vez, ese mar y la latitud impiden que la temperatura media en sus cercanías sea agobiante en época estival sobre todo, haciendo posible cualquier actividad sin que el calor nos martirice. 

Por más que recorro la tierra del orbayo siempre faltan por conocer nuevos bosques, praderas, playas, acantilados, nuevos faros y pueblos llenos de hórreos y de buena gente. Siempre parece que preparar más rutas para el siguiente año será difícil, que no quedarán ya muchas interesantes, pero no es así, al final se acaban las vacaciones, faltan días y sobran rutas, lo que supone quedarse con ganas de volver. Todos los años comentamos que deberíamos ir de vacaciones a nuevos lugares de España que no conocemos, pero cuando llega el momento de decidir ninguno nos parece apropiado, así que lo aplazamos para el año siguiente del siguiente y mientras le damos vueltas, nos vamos a Asturias que es nuestra tierrina preferida. 


"San Salvador de Valdediós" 
Óleos sobre lienzo. 72x50 cm.
Por allá siempre hay nuevos platos típicos que probar, nuevos chígres que visitar para degustar unas sidrinas fresquitas, ermitas románicas en lugares idílicos que desconocía de su existencia o prerrománicas como San Salvador de Valdediós, "el Conventín" como por allí la llaman, mi preferida, hundida en el pequeño valle de Valdediós donde el mundo parece que se ha terminado. Allí lleva más de mil cien años reposando en ese lugar donde no existe el bullicio,donde se inspira una tranquilidad especial, donde la Tierra parece que se ha acercado al cielo y a veces da la impresión, cuando allí se está, que se taponan los oídos igual que cuando se sube un puerto. Tampoco faltará, como tradición de nuestro pequeño grupo, la cita anual con La Santina y D. Pelayo, que siempre nos esperan cobijados del "orbayu" dentro de su coqueta cueva de Covadonga. Covadonga, Covadonga, qué potente palabra parece, retumba desde el paladar hasta la nuca cuando se pronuncia lentamente, como si fuera un mantra. En fin, Asturias no se acaba nunca, o quizás es que tengo poco tiempo para recorrerla... bueno, casi mejor, porque tengo que volver muchas veces y cuando llego otra vez después de bastante tiempo aprecio más lo que me estoy perdiendo. 

"Raúl en Rodiles II"
Óleo sobre lienzo. 65x54 cm.
Los tres cuadros en los que aparece sólo  el mar y el cielo las hice pensando en el Cantábrico, como si pintara junto a la orilla, con el cielo azul uno, nublado el otro y con "resaca" el tercero, son tres marinas que podría haberlas pintado en una misma mañana, no porque me hubiera dado tiempo, sino porque el clima en Asturias es caprichoso como un niño malcriado al que no se le puede llevar la contraria. Realmente creo que en general el clima no es tan malo ni llueve tanto como muchos piensan, quizás esto no debería decirlo para no dar publicidad, aunque pueda parecer egoísta, pero es que a mi me gusta la tranquilidad, los lugares poco frecuentados y las playas con la amplitud suficiente para colocar la silla y la sombrilla para poderme sentar mirando al mar esperando a que el tiempo pase muy lentamente o mejor que no pase. Y no quisiera que esos lugares que tanto me agradan se transformen en bulliciosos y apelmazados tostaderos. 

Cuando contemplo las tres marinas del Cantábrico me traen a la memoria buenos recuerdos y ganas de volver a sus orillas para pasear por sus playas de un extremo a otro y vuelta a empezar, sintiendo el calorcito del sol. Es una pena que no se haya inventado todavía la teletransportación para poder acercarme en cualquier momento que tenga libre y volver con las pilas cargadas. No me importaría pasar mucho más tiempo allí, con permiso de "les perruques", junto al mar, para pintar con mi caballete de madera y mi vieja paleta, sentado en un taburete plegable sobre la fina arena las mañanas que no llueva y cuando haya poca gente, que me da vergüenza.


"Manzana Varada" 
Óleo sobre lienzo. 24x19 cm.
No sé exactamente a qué es debido que Asturias produzca ese magnetismo en mi, será la suma de todo lo que he dicho o será también que mi árbol genealógico pueda tener sus ancestrales raíces en aquella tierra, pues Alvarez, mi apellido, significa hijo de Alvar o Alvaro y tiene la raíz más antigua que se conoce procedente de Asturias, por tanto los recuerdos, que los genes se han encargado de esconder, puede que sigan guardados en algún lugar de mi organismo, sólo tendría que saber cómo sacarlos de su escondrijo y leerlos. Esta puede ser una explicación junto con las que ahora desarrollo o todo pueden ser conjeturas, coincidencias y elucubraciones.

A lo mejor combatí, en una vida anterior, junto a D. Pelayo, desde Covadonga, en la primera batalla por la reconquista de España; sería la leche, pero improbable. 


"La Vieja Muela de Tazones" 
Óleo sobre lienzo. 33x24 cm.
He leído en algún sitio que el pueblo donde yo nací, Hinojosa de Duero, formó parte del llamado reino Astur-Leonés. El y sus alrededores fueron repoblados en la Edad Media por astures, gallegos y cántabros. Aquí vuelve a aparecer otra posible relación histórica que la genética no ha olvidado. Y yo además establezco una tercera, que es el acento y las palabras, esto es, en mi pueblo hay un "deje" al final de las frases y sobre todo al formular preguntas que es exclusivo de allí y que es muy parecido al acento que los asturianos tienen y también del norte de León. Además algunas palabras que se utilizan en Hinojosa también son usadas sólo en el norte de España, ejemplo "esperriar", aquí significa salpicar intencionadamente y allí estornudar salpicando, procedente del bable. Seguiré buscando más, parece interesante. Y por último el más que asiduo uso de los diminutivos en las palabras de uso corriente tanto en una zona como en la otra, terminados en ino, ina, ito o ita, sobre todo, aunque en Asturias se utilizan mucho las terminaciones en -ines, -ites, en el plural.


"El Burrito de Bulnes" 
Óleo sobre lienzo. 27x22 cm.
A todo lo dicho añado un fenómeno inconsciente que al parecer todo el mundo ha experimentado, también yo, en ocasiones pocas. Es una sensación que dura un segundo, parecida a un pequeño escalofrío, como si un fantasma pasara por detrás nuestro; esa impresión se produce cuando nos parece haber estado antes en lugares que visitamos por vez primera o la de creer que una situación se repite sin poder recordar el momento, pero que parece que la acabamos de vivir; siempre que ese efecto de vacío ocurre la mente se queda en blanco, nos quedamos pensativos y nos preguntamos qué es lo que ha sucedido, o esto ya me ha ocurrido o yo ya estuve aquí. A estas experiencias se las denomina dèjá vu, en francés, paramnesia en español. Este fenómeno me vino a mi junto al mar, en San Salvador de Valdediós y en Covadonga, que recuerde. 

El mentalista Anthony Blake  decía siempre al final de sus actuaciones: "todo es producto de su imaginación, no le dé más vueltas", pues eso.                                                     ¡PUXA ASTURIES!

"La pintura es el arte de proteger la superficie plana de los daños del clima para exponerla a los daños de la crítica"Ambrose Bierce















lunes, 28 de noviembre de 2011

5. Paisajes

"Encinar a la Una" 
Óleo sobre lienzo. 73x54 cm.
Me  gustan los encinares de mi tierra y más cuando el sol está a punto de ponerse, cuando los últimos rayos del atardecer alargan las sombras de las encinas y las iluminan por debajo de sus anchas posaderas para verles los tobillos, colocándoles un tenue halo dorado en su cabellera. A esas horas del día estos árboles robustos tienen matices distintos, las sombras, las penumbras  y los reflejos las transforman más que a cualquier otro árbol, quizás es por eso, o porque a mí me lo parece, que a la hora de pintarlas siempre encuentro diferentes tonos que emplear y todos perfectamente aplicables a las encinas, a nadie le extrañan. Además los encinares tienen una gran ventaja, se pueden pintar en cualquier época del año, ya que al ser árboles de hoja perenne siempre posan igual, ni se cansan ni cambian.

"Encinar con Roble" 
Óleo sobre lienzo. 81x65 cm.
Quercus Ilex tiene la hoja de un tono verde tristón pero brillante, ruda y provista de pequeñas espinas y grisácea tirando a plateada por el envés. La encina es ordenada y uniforme, redonda como las plazas de toros, de madera dura como los inviernos de estas latitudes, resistente a la sed y a los despiadados veranos. Si nos acercarnos a una gran encina para empezar a admirarla, dejamos la mente sin pensamientos y no nos cuestionamos nada, ella nos contará muchas historias sugestivas de su longeva existencia

"Encinar al Ocaso" 
Óleo sobre lienzo. 81x54 cm.
En invierno, impasibles, las heladas de la tierra charra las hacen tenaces. Sus cortezas se arrugan como la piel quemada con el paso de los años, crecen despacio, son serias y recias, y reducen su vitalidad para convertirse en entrañables abuelas centenarias de carnes prietas que han visto descansar entre sus sombras a generaciones de montaraces que las olivaron, dejándolas con cuatro ramas tristonas para quitarles la leña que arderá en sus hogares y el cisco que se hará ceniza en el brasero de las camillas. Son amigas del toro bravo, aunque le mordisquee los ribetes de su vestido verde, del águila culebrera y de la garduña, alimentan con sus frutos "emboinados" al estilizado cerdo ibérico y al rudo y gruñón jabalí. Ellas solas se encargan de fabricar y mantener todo un ecosistema, la dehesa, y una economía que de forma equilibrada ha sostenido el hombre del salvaje oeste castellano.

"Encinar a las Tres" 
Óleo sobre lienzo. 55x33 cm.
Los encinares son los paisajes de interior que más he pintado y que más me atraen, no faltará un cuadro nuevo con encinas cada poco tiempo. Pero de vez en cuando tengo que cambiar y hago alguno con otro tipo de paisaje de estas tierras, por ejemplo de los interminables sembrados de cereales de las llanuras castellanas con su puzzle de matices, aunque mi tendencia es hacia el paisaje arbolado y si son distintos a los encinares tendrán posiblemente los colores de la primavera o del otoño. 

Pretendo, siempre que puedo o quiero, que mis paisajes tengan el cielo de fondo con una tonalidad oscura y delante un tono claro en el suelo que aparente estar requemado por el sol, así da la impresión de que la tormenta se aleja  o pasa de largo,  mientras que aquí todavía se está agustito al sol. Me parece que es un contraste interesante que da luz y profundidad al cuadro. 

El paisajismo relacionado con el mar es mi "prefe", como decíamos de niños, pero como puede apreciarse y como he dicho abundo en los encinares, tampoco descarto cualquier otro ambiente que tenga su encanto, incluso el invierno tiene representación en mi pinacoteca personal, no es la estación que especialmente me atraiga porque soy aficionado al buen tiempo, reconozco que el invierno y sus cambios de tonalidad tienen su atractivo pictórico, pero aún así no me seduce mucho. 


"Arboles de Colores" 
Óleo sobre lienzo. 73x50 cm.
El buen tiempo trae el color a las plantas y a las camisas, trae las horribles bermudas, las mariposas, las aves cantoras y las moscas, que también tienen su aquel. Los árboles sacan del armario sus brillantes trajes verdes y los engalanan cuando florecen con sus mejores guirnaldas y charreteras. Dejarán que bajo sus abrigos aniden las aves y exhalarán el oxígeno que tanto necesita la maltrecha atmósfera. Casi todo son ventajas con el buen tiempo, y encima sale más barato, ya que nos ahorramos la calefacción, los abrigos y los platos fuertes. Aprovechamos el buen tiempo para ir de vacaciones, bañarnos, hacer barbacoas, matar mosquitos y relacionarnos más, a veces con nefastas consecuencias. Los días son tan largos que nos da tiempo para casi todo, incluso para roncar la saludable siestecita. Por las noches aparecen las estrellas y el lucero del alba mientras paseamos con la fresca o nos sentamos en una terraza a tomar cosas fresquitas, a charlar y cortar trajes, desgarrar más bien, a todo el que por delante nuestro pase, que para eso todo el mundo tiene defectos.

"Encinar Tricolor" 
Óleo sobre lienzo. 100x40 cm.
Con los días largos puedo pintar más tiempo, se puede poner el cabellete donde apetezca sin que tiemblen las manos de frío, o haya que abrigarse tanto que parezca un embutido y no se pueda levantar el encorchado brazo ni para mover el pincel. En verano no existe el miedo a que cuando más entusiasmado se está con la pintura se nuble el día y empiece a llover y haya que recoger los trastos deprisa mientras se te cae la paleta por la parte del óleo en los pantalones nuevos, la Ley de Murphy es lo que tiene, la recoges metiendo el dedo gordo de la mano izquierda por el agujero, te pones los pinceles en la boca y sales corriendo con el caballete debajo de un brazo y con el lienzo, que te va decorando de colores la gabardina nueva, debajo del otro brazo, y encima el cinturón se te ha aflojado y se te van cayendo los pantalones. Además, como has buscado un paisaje idílico, tierra adentro, lejos de la carretera y del mundanal ruido, el coche está a tomar por... llegas más empapado que un relleno del cocido y te acuerdas uno por uno de todos los muertos mirando al cielo con cara de perro al que le quieren quitar el hueso. En fin, un poco exagerado pero posible, en verano no suelen pasar estas cosas. 
"Invierno" 
Óleo sobre lienzo. 41x21 cm.

También es que soy un poco friolero y no me agrada mucho la lluvia, pero como hace falta que llueva... que el campo lo necesita. He llegado a pensar en una posible solución, es cuestión de ordenarse un poco, me explico, que llueva por las noches, de dos a seis por ejemplo y que luego por el día haga sol, así todos contentos, bueno, también puede nevar en las zonas de montaña, pero de noche. Yo lanzo la idea, ahora que otro la desarrolle.

No me importaría que siempre fuese verano.


"El arte es la filosofía que refleja un pensamiento".
Antoni Tapies


miércoles, 23 de noviembre de 2011

4. Retratos


"Juani I". Óleo sobre lienzo. 81x65 cm.
Tengo cierta predilección por los retratos porque son los que más satisfacciones me dan, junto con que suelen ser los cuadros que más gustan, impresionan y se comentan. Las personas que pinto suelen ser cercanas, que tienen o han tenido mucho que ver conmigo o significan algo importante para mi, por eso hago este trabajo siempre con agrado. Un retrato no se pinta si no te interesa o atrae de algún modo la persona que quieres plasmar. Si tuviera que retratar a alguien con quien no tuviera cierta afinidad quizás el resultado pudiera ser menos satisfactorio y me costaría encontrar el momento para realizarlo, salvo si está bien pagado claro, ya que puede ser el estímulo necesario para poner el empeño suficiente y para descartar prejuicios. Poderoso caballero es don dinero.
Me interesa pintar sobre todo a la gente que me rodea, familiares, amigos, personas que quiero, respeto o admiro, incluso a mascotas que tengo o he tenido, que también forman parte de la familia. 

"Clara". Óleo sobre lienzo. 50x50 cm.
Los cuadros de retratos pueden ser sustitutos de fotografías de las personas entrañables con la que solemos decorar nuestras casas, sustitutos de fotografías de esos seres queridos que  deseamos recordar o que queremos que nos acompañen y que estén presentes con nosotros para no olvidar sus caras y su forma de ser. Sustitutos de fotografías hechas con otro enfoque que bien podríamos haber tenido enmarcadas y colocadas sobre cualquier mueble o colgadas en una pared para que cada vez que pasemos por delante las miremos, nos transmitan algún tipo de sentimiento positivo y nos recuerden experiencias que habremos compartido. El caso es que casi siempre que miramos un retrato cortamos los pensamientos que nos pasan por la cabeza en ese momento y nos situamos en otros relacionados con el que está retratado, y eso suele ser bueno.

"Amós". Óleo sobre lienzo. 50x50 cm.
Muchos de los retratos que realizo tienen un colorido generoso, no sé por qué, será que derivo hacia ese lado, cosa que a veces me reprochan los que prefieren los cuadros menos coloridos o más serios y por lo que me felicitan los que les gustan los cuadros con mucho color. Por eso digo que sobre gustos hay mucho escrito y es una pequeña fracción de lo que queda por escribir. Si preguntamos a la gente para saber sus gustos con la intención de satisfacerlos acabaremos haciendo lo que nos da la gana, porque nos liarán, por tanto es fácil deducir que lo mismo no le gusta a todo el mundo y que por la misma razón no podemos agradar a todos en todos los terrenos. Se sufre mucho si quieres caer bien a todo el mundo. 

El estilo que utilizo en cada uno es el que me inspira el retratado y el momento, siempre de forma inconsciente. A veces sobre la marcha voy pensando en el fondo que le voy a poner y no dedico mucho tiempo a dilucidar qué colores o técnicas voy a utilizar. Muchas veces de fondo les coloco un cielo azul intenso y profundo que me gusta, con algunas nubes blancas que parece que transitan a hurtadillas por detrás como si fueran las experiencias que consigo lleva el personaje. Nunca he utilizado en este tipo de pinturas un cielo tormentoso o excesivamente nublado, creo que no va bien con la buena gente y parece que pudiera augurar mala suerte.

"El Primo Pedro" 
Óleo sobre lienzo. 50x40 cm.
Pienso que el retrato es la forma de pintar más complicada, al menos desde mi punto de vista, ya que hay que conseguir de forma proporcional y casi exacta las dimensiones y medidas de la persona retratada, salvo en  estilos no tan realistas como el figurativo, el expresionista, el surrealista u otros. En la realización exacta de los ojos entiendo está el éxito del retrato, prueba de ello son las caricaturas, en las que se exageran las facciones, órganos y defectos del modelo, pero si no se consigue el toque de expresividad exacto de los ojos no se le reconocerá seguramente. Ellos plasman la esencia y personalidad de las personas, en un milisegundo son capaces de transmitir un sentimiento o un estado de ánimo, informando además de parte de la personalidad de su dueño, incluso aunque éste quiera impedirlo. Un pequeño toque de una pincelada para darle el brillo o para colocar la pupila puede desajustar o desenfocar la mirada e impedir el efecto exacto que se busca, dando la impresión de tratarse de otra persona. Cada mirada es única, como una huella digital. 

Si los ojos y las cejas, nunca fruncidas a ser posible, están bien definidos, incluso faltando casi toda la cara, se puede distinguir al retratado, por tanto yo procuro empezar siempre por esas partes de la cara y a partir de ahí compongo el resto. No he descubierto nada que cualquiera no sepa o suponga, quizás parezca que estoy dando clases, pero sólo explico cómo lo hago yo, aún a riesgo de hacerlo mal. Cada maestrillo tiene su librillo...

"El tío Juan" 
Óleo sobre lienzo. 40x30 cm.
Me gustan los rostros que transmiten tranquilidad o calma y los que sonríen, ya que estoy convencido de que la cara es el "libro del alma", donde están cinceladas las experiencias y se leen los estados de ánimo y la sonrisa, otro "espejo del alma", nos comunica con el lenguaje de los signos, datos inconscientes de la persona que la porta. Una sonrisa amplia, encantadora, espontánea y clara sólo puede venir, salvo rara excepción, de alguien que es buena persona, que quiere agradar y transmitir optimismo. Las sonrisas forzadas suelen ser muecas, no enseñan casi nunca los dientes, las mejillas suben tirando de las comisuras de los labios apretados y la expresión de los ojos no acompaña ni concuerda con la de la boca, enviándose mensajes opuestos que todo el mundo capta, produciéndose un momento de extrañeza poco conveniente. Quien viste su cara con una amplia sonrisa es como quien se peina, perfuma y se pone sus mejores y más elegantes ropas con la intención de agradar y de que los demás le vean mejor para, posiblemente, no ser rechazado. La sonrisa y la tranquilidad en los semblantes abre puertas y cierra prejuicios. 

"Antonio y Paco". Óleo sobre lienzo.
Pintaré sobre todo personas queridas, honradas y sinceras, personas que sus retratos proyecten sentimientos que merezcan la pena, porque los he creado, y seguiré haciéndolo, para que me acompañen, y si a alguno de los retratados le regalo su retrato, que siempre me cuesta, me gustaría que lo apreciara y que lo colocase en un buen lugar de su casa con un marco decente. Con el deseo de que esté allí muchos años, admirado por ellos y por los que les sucedan, si es que éstos lo quieren conservar. En él se verá mi firma y alguna vez que otra se acordarán de mi.

"Juan Pablo II" 
Óleo sobre lienzo. 54x46 cm.
Juan Pablo II no fue lógicamente familiar mío, aunque no me importaría que lo hubiera sido, pero si lo considero un buen amigo, aunque él nunca se llegó a enterar. Siempre estará en mi pensamiento como alguien especial, como una persona que admiré y que por tanto cumplía con todos los requisitos para que yo le retratara. 

Este cuadro está colgado en una pared de mi casa con un bonito marco, todos los días lo vemos y recibimos su saludo. Su cara de bonachón nos transmite paz y buenos sentimientos. Gracias amigo.









lunes, 21 de noviembre de 2011

3. Cuadros con Historias, 1


En este grupo presento una serie de obras que me atrevo a enmarcar dentro del estilo figurativo. Unos puedo considerarlos figurativo-expresionistas, otros figurativos-no realistas, figurativos-abstractos y alguno constructivista. Supongo que la mayoría entran dentro del mencionado grupo, el cuál muchas veces parece el montón donde va todo lo que es duda. A alguna de estas obras les pasa lo mismo, son duda para mi, y ante la duda.... Esta es mi atrevida opinión con el permiso de los que realmente saben de arte y me puedan corregir, que seguramente tengan razón si lo hacen.

Cada cuadro, más que una interpretación rebuscada o sin sentido, tiene su historia propia que quiere contar, que puede ser ficción o tan real como la vida misma. Ellas pretenden utilizarme como medium entre su alocado inframundo y el mío para que narre a las personas las cosas que ellos quieren decir. A veces se trata de historias tristes, otras alegres, inventadas unas y reales las demás, tal vez pesadas en algún caso, pero se trata de pequeños relatos que mis obras me han contado que sólo los conocía yo y, ahora no sé por qué, se empeñan en que las difunda. En fin, espero que os gusten.  

"Sara"
Óleo sobre lienzo. 73x54

"Sara" fue una gata persa de color pardo oscuro -color tortuga según los entendidos- con algún toque disperso de marrón claro y beige, grandes ojos amarillentos, pequeña, de pelo muy largo, con el rabo siempre altivo y un poco arisca y altanera. Nos acompañó durante dieciséis años hasta el día 20 de octubre de 2011 que murió, y lo hizo con una dignidad que ya me gustaría que tuviéramos los humanos cuando estamos graves, parecía que no quisiera irse sin dar un ruido, sin molestar, pidiendo sin decirlo que la dejáramos en paz. Aún cuando no se podía tener en pie por la debilidad, casi arrastrándose y parándose a descansar cada pocos pasos, hacía el esfuerzo suficiente para ir a hacer sus necesidades en su recipiente con arena. Cuando decidió que estaba llegando su hora dejó de comer y beber, ni forzándola quería abrir la boca para alimentarse, era inútil sabía que no había nada que hacer, prolongarlo era peor. Antes de pintar el cuadro dibujé un boceto en mi libreta de papel sin pensar previamente en el posible resultado, aunque si quería realizar alguna figura difuminada entre formas geométricas. Sin querer fueron saliendo y complementándose los triángulos, y en un momento dado me di cuenta que se insinuaban unos ojos amarillos y anaranjados, junto con unos "bigotes" que parecían de gato, pensé, por eso, dedicárselo a mi gata Sara aunque en aquel momento aún estaba en este mundo. Ganó una gran partida en el ajedrez de mi vida.


"Lío Mental" 
Óleo sobre lienzo. 73x54
Estos dos cuadros los realicé en épocas muy diferentes habiendo transcurrido varios años entre ambas, aunque parecen cercanas en el tiempo, no sé si por el colorido o por el ensamblaje de las figuras, reconocibles en su mayoría. 

"El Lío Mental" lo tuve el día que lo empecé porque después de iniciarlo me enredaba cada vez más para continuar. Aunque tenía el boceto hecho no dejaban de venirme figuras a la cabeza, por lo que dejé pasar unos días, y cuando lo retomé modifiqué algunas cosas que antes no me gustaban mucho. A medida que iba pintando las figuras se presentaban solas, las previstas y las imprevistas, se complementaban unas con otras y dejaban huecos de siluetas para que las siguientes se encajaran y se amoldaran como si fuera un puzzle de un carnaval.  Creo que intentan explicar lo abigarrado que está el mundo tan lleno de cosas, la mayoría inservibles, y lo complicado que se ha vuelto, aunque de momento hay sitio para todo. Tiene ruido de fondo, como si sonase una orquesta desafinada, tráfico de coches, una ambulancia, gente caminando y hablando alto, todo ello resonando a la vez y con sordina, como cuando se padece un fuerte dolor de cabeza y todos los sonidos rutinarios, antes lejanos o inaudibles, nos machacaran ahora las paredes del cráneo con aguzados decibelios .


"El Origen" 
Óleo sobre lienzo55x46
"El Origen", pintado por mi en 1.996, es uno de los cuadros al que más tiempo le he dedicado a pesar de no ser de gran formato, cuando tenía el pulso más templado y veía algo mejor que ahora, no por la presbicia sino por la miopía y el astigmatismo que padezco desde niño. Este cuadro representa un comienzo y a la vez un fin de lo conocido y lo desconocido. El nacimiento de la vida humana en la parte inferior del cuadro, hacia arriba se va produciendo una inconsciente explosión de diversidad figurativa, como si se tratase de coloridos fuegos artificiales, con figuras reconocibles mezcladas con otras etéreas que hacen de pegamento, como sucede con los pensamientos en la vida real, para hacer un todo lleno de alegres colores y vitalidad. El espacio libre no cuenta, no podemos permitirnos dejar sitio a la nada, ni a la improvisación ni a la suerte siquiera, hay que aprovechar hasta el último suspiro para llenarlo con colores, alegría, actividades y buena voluntad. 

"Esto es una..." 
´Óleo sobre lienzo 55x46
Esto es lo que es, "Esto es una...", lo que nosotros desechamos, que no es mucho, porque no sacar gran cosa de este producto que todos sabemos fabricar intuitivamente. Está dedicado este cuadro a todos esos deshechos cuyo nombre nos cuesta pronunciar sin que pensemos previamente en el contexto en el que nos encontramos. Mierda que pisamos sin querer y que procuramos nerviosamente quitarnos de encima como si estuviéramos sobre de una mina activada, mientras, ellas se resisten a soltarse, escondiendo parte de sus amorfos restos en todos los resquicios de nuestro calzado y mostrándonos su enfado por tal maltrato desprendiendo un mal olor característico, cual mofeta acorralada. También se lo dedico a todas aquellas mierdas que no pisamos y que esquivamos cuando nos percatamos de su presencia, a las que miramos con asco sin haberlas conocido, sin saber quién fue su dueño y por qué fueron abandonadas a su suerte, dejándolas desvalidas bajo el cruel sol que las desecará, bajo la lluvia que como ácido las disolverá y arrastrará a Dios sabe donde y hacia qué oscuras alcantarillas, donde al menos allí se reunirán con otras compañeras y realizarán el gran viaje de su vida hacia el río que luego las conducirá al mar donde serán diluidas en moléculas y sazonadas para comenzar el nuevo ciclo de su vida. En el mejor de los casos algunas de las mierdas abonarán trozos de suelo del que brotarán fuertes hierbas que luego alimentarán nuestro ganado u otros animales herbívoros; ahí es donde quedará su esencia para siempre, es el destino soñado por todas, donde resucitarán para repetir también el ciclo de la inmortalidad.


"Neorrupestre" 
Óleo sobre lienzo. 100x81 cm.
"Neorrupestre" son dos signos del zodiaco, sagitario el caballo de crines rubias y tauro el bisonte pelirrojo, mirando los dos en la misma dirección, tirando de un carro pesado e invisible cargado de nimiedades, orgullo y estupideces. Estos poderosos animales embisten con rabia entre la niebla de la incertidumbre, haciendo una sola fuerza para progresar, como si intentaran abrirse paso por el empinado sendero que conduce hacia la libertad, empedrado con adversidades y, lleno de profundos baches psicológicos que hay que esquivar. Poderosos seres de nervios templados, musculosos, con los lomos encrespados por el esfuerzo, con las cabezas tocando el suelo por el peso de un inexistente yugo que creen que tienen que soportar.  Me los he imaginado dentro de un contexto prehistórico, pintados en las paredes de una cueva por alguno de aquellos primeros artistas del neolítico.


"La Superación" 
Óleo sobre lienzo55x46
"La Superación", 1.996, es un cuadro que pinté en una de aquellas cortas y agresivas etapas, no recuerdo cual, en la que regresé a la pintura para luego dejarla de nuevo temporalmente. Representa la ensoñación de la fuerza de voluntad para sobreponerse a los contratiempos que a diario torpedean la línea de flotación de nuestra vida. Pero en este caso representa también, más que un contratiempo, una cadena perpetua, la del impedimento físico, cualquiera que sea, quizás el único castigo que dura toda la vida, el cuál que se nos puede haber adjudicado "de serie" o porque el infortunio nos lo endosó en un desgraciado momento. "La Superación" es alguien con discapacidad que ha llegado al éxito quizás en competiciones físicas, que se sube al podio con sus cortas piernas y levanta sus triunfantes muñones delante de la multitud que le aplaude y jalea. Es esa señorita que un día se dio cuenta de que no debía abandonarse nunca, que tenía que sobreponerse a sus deficiencias, que se obligaría a sacar fuerza de su poderosa voluntad y se centraría en su incansable y pelmazo optimismo, lo que le supondría un inmenso esfuerzo que al final le obsequió con el trofeo de la justa compensación de la ciega Ley del Karma.


"El Deportivo" 
Óleo sobre lienzo. 70x50
"El Deportivo", es el tipo de coche que todos, los hombres principalmente, hemos deseado en algún momento, sobre todo de la juventud; instrumento de poder y de autoestima que nos ayuda a creernos lo que no somos y a pretender lo que no podemos alcanzar por otros medios. Dentro de los anhelos y proyectos que encontramos en las ideas se encuentra el preciado deportivo rojo que se pierde entre las figuras que se aprietan y se van ensamblando como si no hubiera más sitio en ese mundo extraño de la imaginación que parece tridimensional, unido al Universo por "el cordón de plata" que nos permite hacer viajes astrales pero nos sujeta parra poder volver a la realidad. El espacio es un bien escaso en ese lugar donde parece como si en el centro hubiera un agujero negro con una poderosa atracción gravitatoria que quiere engullir los deseos para que no se cumplan. Los deseos se oprimen entre sí, debido a la fricción les salen los colores del rubor porque son tímidos y se agrupan como un banco de peces ante un superdepredador, la pobreza. El pánico por no conseguir lo que se quiere o se necesita, inmoviliza, y la avaricia confunde al hiper-optimista miope que como un perro pastor merodea agresivo alrededor de la envidia para mantener controlado ese rebaño de excesos.


"Dª. Higiene" 
Óleo sobre lienzo. 65x50
Mi amiga "Dª Higiene" me cae bien. Tal vez porque es humilde y honesta. Ella sólo sabe que no es hermosa y que por ello es rechazada, es pobre y vive en un tugurio de mala muerte lleno de humedades, pero como es su hogar lo mantiene limpio y perfumado con olor a jazmín, su flor preferida. Ella es limpia por fuera y llena de luz blanca por dentro. La naturaleza ha sido despiadada con ella y las crueles personas "normales" la han humillado y maltratado sin razón y sin piedad. No sale de casa más que lo imprescindible, siempre cubierta la cara con un trozo de embozo bordado por ella de una sábana de su ajuar, el cuerpo disimulado bajo una gabardina y la cabeza escondida dentro de un gorro de lana. Pero en su humilde hogar ella se siente como una reina, siempre cantando las canciones que su madre le cantaba a ella cuando era niña mientras le tejía las trenzas. Se asea y se lava el pelo a diario, y mientras se peina mirándose en el raído espejo, sueña que una día un príncipe aparecerá en su vida, el que cuando la bese por primera vez la convertirá en una bella princesa. Un príncipe que la saque a bailar para lucir aquel vestido de boda que era de su madre y que tiene guardado en su baúl con bolitas de alcanfor.

"La Caverna" 
Óleo sobre lienzo. 81x65
Siempre me ha apasionado la geología y la paleontología, por eso siempre he buscado y coleccionado minerales y fósiles, desde que aquellos amarillos botes de Cola Cao llevaban adheridos en la tapa cajitas con minerales variados, que por cierto eran buenos ejemplares, algunos todavía los conservo. La geología y las formaciones geológicas me han inspirado para pintar esta "caverna" repleta de estalactitas, estalagmitas y columnas milenarias, compuestas de aragonito y calcita, originadas por la acción del agua, como elemento diluyente primero y constructor después, que cincela a ciegas estos palacios con infinita paciencia y sin saber lo que hace, como si esculpiera por instinto. Luego el agua también se ocupa de embellecer y colorear las formaciones que con tanta paciencia ha fabricado, decorándolas como si fueran frescos de ermita con los óxidos minerales de hierro y cobre que va encontrando a su paso. Parece increíble que un fenómeno tan lento y tan desordenado haya creado en este planeta miles de kilómetros de cuevas y galerías por todo el subsuelo de nuestro mundo, y que esas rocas que el agua diluye fueron formadas por trillones de organismos que una vez habitaron la Tierra, cuyos esqueletos, conchas y caparazones se amontonaron y solidificaron bajo distintas fuerzas y presiones para conseguir billones de toneladas de la roca caliza que hoy forman cordilleras.

"Icnita" 
Óleo sobre lienzo. 35x27
Y la "Icnita", nombre que la paleontología da a las huellas fosilizadas impresas en las rocas sedimentarias por animales prehistóricos que un día transitaron por esos lugares. Lo habitual es que se deban a huellas de pisadas de animales terrestres de todo tipo, incluido el hombre, de artrópodos acuícolas u otros que reptaban, como los famosos trilobites. En este cuadro quise pintar la poderosa y profunda cicatriz que dejó algún dinosaurio terópodo, que se caracterizaban por caminar sobre dos patas y por ser carnívoros como el famoso Tiranosaurus Rex, el Allosaurus o el Giganotosaurus, en el lodo del periodo Triásico o del Jurásico, hace muchas decenas de millones de años. Es fácil imaginarlo moviéndose con agilidad como si la gravedad no atrajera su cuerpo de varias toneladas, como si tuviera amortiguadores en los muslos. Con sus ojos de mirada penetrante, provistos de reptilianas pupilas verticales, al frente de la cabeza como todo buen depredador, haciendo un barrido visual para buscar algo que llevarse a sus poderosas mandíbulas.  


"La Madre" 
Óleo sobre lienzo.
55x22
"La Madre", que parece que grita desesperada por el pequeño al que acaba de alumbrar, en plena calle en una mañana invernal, heladora y con niebla. Pero no sé si grita por el dolor del parto, de dolor por el niño que ha nacido muerto o porque se ha encontrado sola y sin ayuda. Podría tratarse que también estuviera gritando de pura rabia y alegría a la vez por haber parido a un niño sano que ha traído a este mundo pero que ha empezado con mal pie y sin el pan debajo del brazo. Son interrogantes que yo mismo me formulo y de los que prefiero no tener una respuesta clara para que quien vea esta pintura expresionista le busque su propia explicación o le cree para ella la historia que mejor crea conveniente. Personalmente creo que todas encajan en este pequeño cuadro que todos sabríamos a quien dedicar. 

"La Depresión" 
Óleo sobre lienzo. 55x33
"La Depresión" deja de manifiesto lo que la misma puede hacer con las personas que caen en esa desgraciada enfermedad mental. No despoja al enfermo de sus carnes, como aparenta el cuadro, pero lo deja seco de casi todo lo demás, no adelgaza como un anoréxico pero se vacía por dentro convirtiéndolo en un esqueleto andante y cabizbajo, desmejorado y pusilánime, al que no le importa nada. No tiene ganas ni de caminar para comer, no sabe lo que le ocurre, le echa la culpa de todo al primero que se le cruza o le viene a la cabeza, pero en el fondo sabe que nada importante le ocurre, porque de nada le falta y debería, por tanto, ser feliz, pero es incapaz de conseguirlo. Quiere estar solo y holgazanear, cualquier esfuerzo le cansa sólo de pensarlo, las ganas, la vida y todos los sentimientos están huyendo de él, todos menos la tenaz tristeza que le está abduciendo y que le intenta convencer de que el mundo que  conocía no era el idóneo, que ahora, si todos le dejan en paz, se sentirá mejor. Pero lo único que tiene que hacer para ayudarse es todo lo contrario de lo que su cuerpo le pida.

"Número Aureo" 
Óleo sobre lienzo. 73x54
Un sabio que quisiera haber vivido en el Renacimiento con gran parecido a Leonardo Da Vinci, de barba larga y escaso, canoso y difuso pelo, ha dejado el encerado lleno de datos de sus clases magistrales sobre este "Número Áureo" que tanto le fascina desde hace décadas y que la vida, tan corta, no le ha dejado tiempo suficiente para estudiar, profundizar y mejorar sus conocimientos sobre él. La pizarra llena de fórmulas hechas deprisa por el maestro que tiene tanto que enseñar, que está tan apasionado con el tema que las horas de clase no se dilatan el tiempo suficiente para explicarlo porque pasan volando y no puede transmitir todos sus conocimientos sobre el Número Aureo, el Triángulo Aureo, el Rectángulo Aureo, la posición áurea de las hojas en las plantas, la alineación áurea de las pipas en el girasol, el Nautilus y su concha áurea, la aplicación de la Divina Proporción en las construcciones y en el arte desde hace miles de años, como en el Partenón, el Hombre de Vitruvio, la Mona Lisa, la Gran Pirámide de Keops, La Torre Eiffel, las tarjetas de crédito, la Venus de Milo o en las telarañas.


"El Naufragio del Alga" 
Óleo sobre lienzo. 50x38
No sólo se encuentran en la orilla de nuestras playas restos de peces y crustáceos o conchas de bivalvos y de moluscos, también aparecen deshechos que el homo sapiens arroja sin escrúpulos desde los barcos, las alcantarillas o los desagües, y también recientes y calentitas defecaciones de perro que el cabestro de su dueño permite que deposite sin que se moleste en retirarlas. A veces aparece algún alga delicada por una tormenta o una marea viva que la luna provocó con su empeño en llevarse el agua para llenar sus secos mares. Alga arrancada con menos cuidado que respeto de su tranquilo y no tan seguro fondo marino, donde se encontraba tan a gusto ondeando todo el día su cabellera. Cuando paseamos por la orilla del mar la esquivamos porque mancha y apesta, sin darnos cuenta que el mal olor que de su cuerpo inerte brota es porque fue un ser vivo y que por culpa de un golpe de mar y luego por el sol tenaz, están manando de ella los malos humos. Ahora es a un alga fea y ajada que ha embarrancado, que fue hermosa y vivió feliz balanceándose mar adentro con los pies atados.

"Un hombre pinta con sus sesos, no con sus manos". Miguel Ángel Buonarroti